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¿Nos damos cuenta del significado de algunas modas lingüísticas?

En algunas ocasiones los ciudadanos nos limitamos a seguir al "inventor" de tal o cual expresión con el riesgo de hacer el ridículo.

¿Nos damos cuenta del significado de algunas modas lingüísticas?
Susana Díaz. / PSOE
Susana Díaz. / PSOE

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Alfonso García

Alfonso García

Jubilado como notario en 2012, dedica su tiempo libre a la Asociación Benéfica Renacer de A Coruña, al coleccionismo de documentos financieros y a escribir. Diario de Avisos, La Verdad, La Voz de Galicia, El Ideal Gallego, La Opinión, Xornal de Galicia, Xornal.com, Radio Líder, El Correo Gallego y MUNDIARIO son medios con los que ha colaborado o colabora. Ha publicado: Una Historia de la Banca Española a través de sus documentos, La actividad bancaria en Galicia. Desde el Catastro del Marqués de la Ensenada a la Ley Cambó (Premio Manuel Colmeiro, 2003), La Coruña en los protocolos notariale, Los pioneros del comercio en La Coruña, A mi manera: con sentido común, Calles con Historia, Las 1001 preguntas que todo abuelo debe saber responder, Creemos en la esperanza y Cruz Roja y Galicia: unidas por la historia (1864-1900).

Tal vez peque de reincidente, pero no me resisto a poner sobre la mesa una muestra más de la escasa imaginación de la clase política;  me refiero al  lenguaje gregario, “seguidista” y hasta aborregado que suele poner en marcha el “aparato” en forma de  eslóganes. En otras ocasiones es un líder quien lanza una palabra mágica, seguida incondicionalmente por adeptos, tertulianos, adversarios y la plebe. Todos ellos, contagiados de entusiasmo y fervor, creen haber descubierto la solución a un problema.

Es necesario esperar un tiempo prudencial para afirmar que la expresión ha calado y tiene seguidores. Y esto ha sucedido una vez más, pues desde que la señora Díaz recomendara el 29 de septiembre que hay que “coser la brecha abierta”, son muchos los que se han sumado al oficio de sastre, modista, o cirujano, según se mire. En resumen, la frase ha tenido tirón, aunque no sea demasiado imaginativa.

Enseguida hubo quien afirmó que “las heridas hay que coserlas entre todos”. Y digo yo: ¿pensó el señor Ximo Puig el follón que se organizará si todos metan la aguja en la herida?

Los hay que hablan hasta de  “zurcir las diferentes sensibilidades” e “hilvanar un proyecto coherente”. Y digo yo: por poco que se sepa de costura, nadie ignora que el zurcido es un dar un pasar a  lo que no tiene arreglo o, dicho de otro modo, es una chapuza de pobres. En cuanto a hilvanar, ya se sabe: unir provisionalmente o proyectar algo precipitadamente.

Otros, más osados, califican de bombera incendiaria a quien primero prende fuego y luego intenta salvar a los afectados, o de sastre oportunista que hace el roto para justificar el cosido. Así se referían a la señora Díaz algunos de sus conmilitones menos afines: “se ofrece a coser las mismas heridas que ella ha provocado.”

Y siguen otros con frases como “hay muchos costureros” y “Susana Díaz siempre ha cosido muy bien” -¿no les parece que esta última tiene cierto tufillo machista y suena a pitorreo?

¡Qué imaginación arreglar el problema con hilvanes y zurcidos y metiendo la aguja en la herida todos a una! ¿Cuánto tiempo durará la palabreja? o ¿buscarán de verdad una solución a su problema de identidad?