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Muros contra la libertad, en la historia y en el presente

Está visto que el mundo arregla sus cuestiones piedra a piedra, ladrillo a ladrillo, levantando muros y con la convicción de que lo malo se evita manteniéndolo lejos del muro, con la excepción de Turquía, que amenaza con abrir los suyos...

Muros contra la libertad, en la historia y en el presente
Frontera entre México y EE UU.
Frontera entre México y EE UU.

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Antón Luaces

Antón Luaces

Periodista especializado en información marítima. Colaborador de MUNDIARIO.

Siempre hemos sido decididos defensores de lo "nuestro". Y en tal afán, levantamos muros: véanse sino la muralla china, las murallas de Ávila, las de Toledo, las de Lugo o, más domésticas, las de A Coruña, y numerosos castillos... Construimos fosos en teoría insalvables y, a todo ello, añadimos posteriormente perros de presa que, con el mismo celo que sus propietarios, defendían el territorio de éstos. A donde no llegaban los perros, llegaban los arcabuces o, en su defecto, los cañones.

Pasados los años y cuando los castillos quedaron en propiedad de las sociedades hoteleras o en manos del personal adinerado que, bien a golpe de balón o de canto se hicieron con ellas, los alemanes del Este, malos ellos, levantaron el muro de Berlín, que se cayó gracias a las lágrimas. Y las autoridades israelíes encontraron el modo de deshacerse de la incómoda vecindad de los palestinos construyendo muros que permitiesen el control del vecindario y, desde luego, la defensa del territorio ganado siempre con la fuerza de las armas.

El muro es el seguro de vida para los israelíes.

Para los marroquíes fue el mejor sistema para echar de los territorios en los que se explotaban los fosfatos construir un largo y alto muro que los saharauis no podían salvar.

España levantó murallas mediante alambradas y concertinas para que, marroquíes y otros ciudadanos de África, no pasaran a territorio español de Ceuta y Melilla, plazas ganadas para la corona española en una partida de dominó, como es sabido, que terminó a tiros.

Donald Trump, elegido presidente de Estados Unidos de América, cargo del que tomará posesión el 20 de enero de 2017, quiere construir una muralla o similar que impida la entrada en su país a los "hispanos" procedentes de México y que, a la vez, no impida la salida de los que ilegalmente se encuentran en aquel dorado Nirvana que son los USA.  No ha vuelto a hablar de que sean los propios mexicanos los que paguen los gatos de la construcción de ese viejo modo de blindar los estados.

Y por si todo esto fuese poco, el Reino Unido –bajo el atento ojo del Brexit y sus vecinos del otro lado del canal, los franceses– quiere construir asimismo una muralla que, en Calais, disuada a los ciudadanos que no tienen ciudad de intentar entrar en los dominios de la Union Jack.

Está visto que el mundo arregla sus cuestiones piedra a piedra, ladrillo a ladrillo, levantando muros y con la convicción de que lo malo se evita manteniéndolo lejos del muro, con la excepción de Turquía, que amenaza con abrir los suyos...

Pink Floyd tiene su propio muro musical.

 

The Wall (El Muro) es una canción del grupo británico Pink Floyd perteneciente al álbum del mismo nombre del año 1979.

 

El muro vuelve a sus orígenes y cumple con lo que fueron los principios de aquellos que los diseñaron: defender la propiedad, aunque para ello mueran millones de niños que no tiene culpa de las guerras ni las disputas político-religiosas. A ellos les toca deambular, cruzar los desiertos y los barrizales, evitar cámaras de reporteras que contruibuyen con sus zancadillas a evitar que entren en un país que no es el suyo de nacimiento, del mismo modo que a los mayores le toca tomar al asalto las vallas/muros con concertinas que rasgan la piel igual que la indiferencia rompe los corazones y los sentimientos se quedan al garete en el Mediterráneo.

Pero estoy convencido de que algún día, como las murallas de Jericó o, más recientemente, la de Berlín, caerán a golpe de trompeta. Será cuando alguien piense que, al margen de creencias religiosas y disparates sociales, los que buscan una salida a su vida en un lugar que desconocen son exactamente iguales que aquellos que levantan muros contra la igualdad. Contra la libertad de elegir donde vivir.

Ay, si los gallegos de Cuba, de Argentina, de Uruguay, de EE UU, de Suiza, de Inglaterra... hablaran de sus muros...