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Mientras Rubalcaba busca su lata, el PSOE quiere la que pone: Nuevo Líder

Quién no recuerda aquella ‘chispa de la vida’ de Coca Cola. Los políticos también buscan la magia del marketing pero, si hablamos de ideas, una buena imagen ¿es suficiente?

Mientras Rubalcaba busca su lata, el PSOE quiere la que pone: Nuevo Líder
Latas de Coca-Cola.
Latas de Coca-Cola.

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Aida Soilán

Aida Soilán

Periodista. Colaboradora de MUNDIARIO, donde escribe la serie de artículos y entrevistas Retratos.

En ese fantástico mundo del súper cuando sales de trabajar ya nada es lo mismo. Desde que Coca-Cola decidió personalizar las latas con más de 100 nombres propios, esta servidora la primera, pasas por la sección de refrescos y da igual zero, ligth, normal, botella o lata… Quieres la que pone tu nombre. Lo mejor de todo es que no te rindes fácilmente; si no encuentras tu lata, ¡la buscas!

La magia del marketing se hace realidad en España desde 1953 cuando Coca Cola empezó a llenar nuestros hogares con aquella “chispa de la vida”.  La verdad es que esta famosa bebida no la única que se subió al tren de las campañas de imagen. Los partidos políticos ya son colores, líderes bajo retoques de photoshop, campañas, slogans o grandes eventos como el que celebró estos días el PSOE.

La pregunta sería, ¿se puede permitir los mismos lujos que una marca de bebida un partido político que trata de ideas, de identidad de un país, de promesas de vida mejor, de pactos con ciudadanos, de futuro de personas?

Se trata de poder llegar a descifrar si los socialistas quieren llegar con un proyecto con contenido de esa palabra que tanto les gusta decir –socialdemocracia- o bien, se quedan solo con  ‘Socialistas’,  con una tipografía más casual y un nuevo diseño de la rosa roja.

En 1987, Coca Cola decía al mundo entero ‘You Can’t Beat the Feeling’ y en España era la ‘Sensación de vivir’. Quizás en política hay que pensar más allá de si hoy bebo Fanta de naranja, limón o una Coca Cola Zero. Los ciudadanos apreciamos lo bello, lo bonito, lo original, lo simpático, los colores cálidos, lo seductor, lo enigmático, lo emocional… Todo esto vale para saciar la sed de un día, quizás de dos pero, cuando lo que realmente deseamos contenidos auténticos para que los mensajes no se diluyan en el vacío, la imagen no es suficiente para que nos paremos a comprar ideas,  los ciudadanos queremos hechos, coherencia, contenido, líderes de peso a los que seguir.

Ese contenido, de momento, en modo palabras, apunta hacia lo fiscal. Los socialistas españoles quieren impedir por ley que se corte luz, gas y agua a las familias en situación de mayor pobreza en nuestro país. Impuestos, corrupción, laicidad y Casa Real protagonizarán la Conferencia política del Partido Socialista que se celebrará este fin de semana.  El PSOE cree también que hay que modificar la Constitución para eliminar la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona.

Coca Cola tiene algo fundamental más allá de un excelente marketing: La coherencia. Quiero decir que muchos dicen que un producto no se vende por muy bueno que sea el marketing, llámenme inocente, sin embargo, apuesto por el equilibrio en el mensaje que trasladas. Cuando una bebida alude a sensaciones y a lo imaginario está dentro de su terreno coherente, me explico, el marketing en política tiene un claro riesgo de perder las riendas al priorizar ‘lo que quieren oír los votantes’ antes de buscar una solución sea mejor o peor pero real.

Y algo vital, forjar un capitán, sería fantástico que desde el pantalán viéramos partir un proyecto y unos tripulantes del barco socialista totalmente convencidos de su líder y de sus ideas. Cómo pedir aumentar la flota y el voto a los de fuera si hay dudas internas; siempre se puede buscar otra opción antes de hundir el barco. Por el momento, vamos a dejar que Rubalcaba busque su lata de Coca Cola pero, es que el PSOE quiere también la suya, la que pone: Nuevo Líder.