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Más de veinte diplomáticos de EE UU sufren misteriosos ataques sónicos en Cuba

El presidente Raúl Castro ha negado que su Gobierno tenga algo que ver con la extraña situación. Además de los norteamericanos, hay cinco funcionarios de Canadá afectados. 

Más de veinte diplomáticos de EE UU sufren misteriosos ataques sónicos en Cuba
Embajada de EE UU en Cuba. / cu.usembassy.gov
Embajada de EE UU en Cuba. / cu.usembassy.gov

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Ibed Méndez

Ibed Méndez

Periodista venezolana licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual. Escribe en MUNDIARIO. Twitter: @mundiario

Un nuevo misterio mantiene las alertas del FBI encendidas. Más de 20 diplomáticos estadounidenses, asentados en La Habana, Cuba, aseguran haber sufrido de ataques sónicos que han traído como consecuencia daños cerebrales. El presidente cubano, Raúl Castro, ha negado tajantemente que su Gobierno tenga alguna implicación en el extraño caso, luego de que este viernes el embajador norteamericano, Jeffrey DeLaurentis, hiciese "una sutil amenaza de repercusiones por parte de Estados Unidos".

El enigma de los ataques acústicos no es un problema nuevo. La crisis salió a la luz a finales de 2016, cuando una agresión sónica sacudió la embajada de EE UU en la isla y produjo repercusiones significativas, como mareos, confusión mental, sordera y lagunas de vocabulario básico a los afectados. Incluso, hay quienes han sufrido daños auditivos permanentes o daños severos en el sistema nervioso, según ha informado la agencia The Associated Press (AP).

La repercusión del extraño fenómeno ha ido aumentando conforme pasa el tiempo y su efecto diplomático crece. A pesar de que el Departamento de Estado ha guardado silencio, las informaciones filtradas que llegan de Estados Unidos, Canadá y Cuba revelan que el número de personas que fueron alcanzadas en La Habana recibieron un ataque acústico por medio de un “dispositivo sónico encubierto”. La cifra de afectados ascendió esta semana a 21 personas, entre las cuales además se encuentran cinco diplomáticos canadienses.

Ante el escándalo, el presidente cubano, Raúl Castro, ha querido lavarse las manos y dejar claro que su Gobierno no tiene relación alguna con los ataques perpetrados a los funcionarios norteamericanos. En ese sentido, el mandatario pidió reunirse esta semana con el embajador Jeffrey DeLaurentis, y según ha trascendido, el jefe de Estado aseguró estar perplejo y preocupado por la crítica situación, al tiempo que ofreció toda su colaboración para que el FBI ingrese a La Habana e investigue.  "Las agencias de seguridad de ambas naciones han cooperado con mayor frecuencia desde que se inició el acercamiento diplomático entre ambos países en 2015", destaca AP.

Por otra parte, en paralelo a la reunión de Castro y DeLaurentis, este viernes cinco senadores republicanos han escrito una carta al Departamento de Estado, con el objetivo de reclamar que se exijan explicaciones a La Habana “como responsable de la seguridad de los diplomáticos de otros países”, según cita el diario El País. "Además pedimos que se declare de inmediato persona non grata a todos los diplomáticos cubanos acreditados en EE UU y que se cierre la embajada de EE UU en La Habana si Cuba no toma medidas tangibles", reza el comunicado firmado entre otros por el poderoso senador Marco Rubio. De momento, el presidente Donald Trump no ha dicho una sola palabra respecto al asunto.

Las teorías en torno al enigma son variadas, aunque han sido dos las que han tomado mayor fuerza: la primera, que disidentes del aparato de inteligencia cubano ejecutaron los ataques sónicos para boicotear el deshielo entre Washington y La Habana. La segunda, apunta hacia un tercero como responsable. Se habla principalmente de los rivales de EE UU: Rusia, Irán o Corea del Norte.

Lo que si se ha descartado es que haya sido el Gobierno cubano quien haya encargado atacar a los funcionarios norteamericanos, sobre todo teniendo en cuenta la mejoría que han tenido la relaciones entre ambas naciones en los últimos años. "No existe ningún motivo para que lo haya hecho el Gobierno. Ni siquiera cuando peor estaban las relaciones en la época de Bush Jr. pasó nada similar: hubo hostigamiento al personal diplomático, pero jamás un intento de hacerles daño", detalla William LeoGrande, experto en asuntos cubanos de la American University de Washington.

La realidad es que no hay nada claro. El FBI se mantiene alerta y ahora investigará los misteriosos ataques desde capital cubana. “La realidad es que no sabemos qué o quién ha causado esto”, sentenció este jueves la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, quien debido a la magnitud de los hechos, se vio en la obligación de retirar la garantía de que los atentados habían cesado hace tiempo. “Es por eso que la investigación continúa abierta”, concluyó Nauert.

 

 

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