Buscar

Maduro entra en pánico y pide Latinoamérica un diálogo sobre Venezuela

El presidente dobla su rodilla e invita a los demás países de la región a dialogar para evitar la profundización del aislamiento de su régimen.

Maduro entra en pánico y pide Latinoamérica un diálogo sobre Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. / Twitter.
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. / Twitter.

Firma

Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Economía. Twitter: @mundiario

En una maniobra inédita y sorpresiva, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha salido a proponer un diálogo en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) a fin de restituir "las normas del respeto internacional" y el "diálogo sobre la verdad de Venezuela", explicó el mandatario. Es la primera vez que el jefe de Estado se presenta ante su Asamblea Nacional Constituyente, que ha pasado a ser el nuevo parlamento del país luego de ser elegido el 30 de julio en un vergonzoso proceso diseñado a la medida de los chavistas.

La cumbre de cancilleres en Lima, Perú, dejó muy tocados los sentimientos del heredero de Hugo Chávez, quien fue tildado abiertamente de "dictador" por muchos de los asistentes a la misma. Pero no solo eso, sino que encima muchos de esos países acordaron no firmar ningún tipo de acuerdo comercial con Caracas, llevando al país entero a la ratonera donde Maduro y los suyos aguantan con las fuerzas y medios que les quedan. "Allí hablaron de bloqueo, que a Venezuela no se le preste ni un dólar", expresó para luego, como se esperaba, comparar su régimen con el de Fidel Castro en Cuba.

Los chavistas esperan que el diálogo propuesto por su líder sea la cumbre de la reunificación en América Latina y el Caribe. La próxima reunión del grupo, del que no so parte ni Estados Unidos ni Canadá, tomará lugar en octubre en San Salvador, El Salvador. El presidente de ese país centroamericano, Salvador Sánchez Cerén, es uno de los pocos ya no del área sino del mundo que mantiene un buen concepto de los disparates de este exchofer de autobús, incluida la Constituyente.

"No veo la razón para que se nieguen. Se la pasan hablando de Venezuela. ¿Quieren hablar de Venezuela? Hablen conmigo, pues. Si nos tenemos que quedar dos días encerrados hablando de tú a tú, hablaremos y buscaremos recomponer las relaciones de América Latina y El Caribe. Hagamos una agenda común, con los temas que unen a la región", dijo el mandatario ante los suyos en la Asamblea y ante las cámaras de televisión que grabaron todo.

De paso, el presidente dejó ver que la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero en la crisis del país se ha terminado, al asegurar que la Celac "acompañe a Venezuela en los caminos del diálogo constituyente y con los factores políticos del país". Las cosas entre chavistas y el expresidente del Gobierno de España no marchan por buen camino desde la última visita. Caracas arremetió contra Zapatero luego de que éste les exigiera un gesto de reconciliación para poder volver a encaminar el diálogo con la oposición.

Maduro se tomó la molestia de nombrar a todos los presidentes latinoamericanos que, para su sorpresa, no están de acuerdo con sus disparates y la deriva autoritaria de su Gobierno. Una vez nombrados todos los integrantes de ese grupo antibolivariano, conformado entre otros por Juan Manuel Santos (Colombia), Enrique Peña Nieto (México), Pedro Pablo Kuczynski (Perú) y Mauricio Macri (Argentina), les hizo un llamado a que acepten su invitación. "Restituyamos el respeto y la fraternidad entre los modelos políticos y económicos". En cuanto a Donald Trump, el presidente giró la orden de organizar una sesión telefónica con él, pues tiene la intención de mantener una buena relación con el Imperio pese a que le culpa de todos sus males.

Tras un año especialmente violento, caótico y fuera de control, parece que el presidente finalmente se ha dado cuenta que la Constituyente lo ha atrapado. Encerrado en su propio invento, el chavista intenta salir de su propia trampa ante la negativa de los demás países a extender sus manos, pues los únicos socios que le quedan son Nicaragua, Bolivia, El Salvador y Ecuador, es decir, un grupo política y económicamente insignificante para un país que está prácticamente colapsado.

 

> MUNDIARIO te ofrece suscribirte a otros análisis de Política.