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El liberalismo comienza a marcar el ritmo en los países de la Unión Europea

Mientras el conservadurismo y la socialdemocracia siguen aglutinando el mayor número de fuerzas políticas en Europa, las tendencias actuales dejan de manifiesto la caída estrepitosa de los socialdemócratas y el auge de los liberales. El populismo sigue al acecho.

El liberalismo comienza a marcar el ritmo en los países de la Unión Europea
Hemiciclo en el edificio del Parlamento Europeo Louise Weiss de Estrasburgo. / PE
Hemiciclo en el edificio del Parlamento Europeo Louise Weiss de Estrasburgo. / PE

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Judith Muñoz

Judith Muñoz

Poeta y periodista. Es autora del libro de poesía Anhelo y fue redactora del periódico Xornal de Galicia y coordinadora general de MUNDIARIO. También formó parte del equipo de la agencia Quattro Idcp y del periódico La Voz de Galicia. Twitter: @opinionadas

De entre los aún 28 países que conforman la Unión Europea –a la espera de la salida definitiva del Reino Unido–, el centro derecha domina el espectro político, tanto en los respectivos países como en el Parlamento europeo. Un centro derecha que en Europa se ubica en varios grupos en donde las ideologías a veces se solapan entre el conservadurismo y el liberalismo.

Si bien algunos de los partidos políticos se engloban en el Parlamento europeo dentro de la ideología del conservadurismo, también navegan entre grupos liberales. Lo que no ocurre al revés, aquellos que se consideran liberales no se sitúan en el espectro conservador. ¿Quiere decir esto que el liberalismo está de moda en Europa? Se podría decir que sí al hilo de las últimas elecciones en Países Bajos, donde el liberal Mark Rutte conservó su puesto de primer ministro a pesar de la fuerza arrolladora del candidato de extrema derecha Geert Wilders.

Algo parecido puede suceder en Francia. A pesar de que ahora mismo las encuestas ponen en primer lugar a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, le sigue muy de cerca el candidato de centro y socioliberal, Emanuel Macron, el joven que militó durante tres años en el Partido Socialista francés pero que en 2016 creó un nuevo partido, En Marche! (EM) sin querer saber nada de la etiqueta de socialdemocracia, sabedor de que no corren buenos tiempos para esta corriente política.

Google ofrece datos de búsquedas de la gente, que sirven de medidor de lo que interesa más a la sociedad: el liberalismo tiene unos resultados de búsqueda de 5.400.000, mientras que la socialdemocracia cae a solo 920.000 y el conservadurismo a 785.000

De hecho, la socialdemocracia en Holanda ha pasado de ser segunda fuerza a séptima en estas últimas elecciones ganadas por el liberal Rutte. Y en Francia, las inminentes elecciones no auguran nada bueno al candidato socialista Benoit  Hamon, quien se hunde en las encuestas junto al candidato de centroderecha Francois Fillon.

En Alemania, la conservadora Angela Merkel sigue líder en las encuestas por delante del socialdemócrata Martin Schulz. La mujer que lidera con éxito Alemania desde 2005 y a cuyo partido, Unión Demócrata Cristiana (CDU), lo sitúan en la ideología del liberalismo conservador, es un claro ejemplo de cómo algunos partidos tradicionalmente conservadores navegan en las plácidas aguas del liberalismo que triunfa en Europa y que gobiernan representantes de esta corriente política en Bélgica, Dinamarca, Estonia, Países Bajos y Letonia.

Otros, como Bulgaria, Rumanía, Irlanda, Finlandia y la propia Alemania están liderados por partidos cuya ideología se enmarca en el liberalismo conservador. Mientras que los gobiernos de España, Hungría o Croacia se califican mayormente de conservadores.

Grecia es el único país de la Unión Europa que se enmarca en la ideología de izquierda y eurocomunismo y que bajo este signo está gobernando el país.

En España, el Partido Popular es el máximo representante del conservadurismo, mientras que el fragmentado Partido Socialista es el claro ejemplo de la decaída socialdemocracia. Ciudadanos es el partido que se suma al auge del  liberalismo y Podemos se esquina en el minoritario grupo de la izquierda y el comunismo cuyo mejor ejemplo en Europa es Grecia.