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Juanita, la hermana desertora de Fidel Castro que se niega a ir a su funeral

Esta mujer abandonó Cuba hace 52 años y se ha convertido en un símbolo de la división ideológica de la isla, la cual se lleva por delante a todos.

Juanita, la hermana desertora de Fidel Castro que se niega a ir a su funeral
Juanita Castro. / latinamericanstudies.org
Juanita Castro. / latinamericanstudies.org

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política.

Juanita Castro se niega a regresar a su natal Cuba tras 52 años de exilio con todo y la muerte de su hermano Fidel. Juanita es la hermana rebelde de la familia que ha dirigido a la isla desde hace décadas y es probablemente la insignia principal de los exiliados, esos que son la muestra de la fractura ideológica del país y que divide a personas de todos los niveles, condiciones y convicciones políticas, por supuesto.

"En ningún momento he regresado a la isla, ni tengo planes de hacerlo", afirmó a El Nuevo Herald, el diario más importante de Miami, en donde esta mujer vive desde que abandonó su isla natal. "Hace 51 años que llegué a este exilio en Miami, como todos los cubanos que salieron para encontrar un espacio donde luchar por la libertad de su país (…) y jamás he cambiado mi postura, aunque por eso tuviera que pagar un alto precio de dolor y aislamiento", añadió.

Juanita fue la única de los siete hijos de Angel Castro y Lina Ruz que dejó plantados a sus dos poderosos hermanos, Fidel y Raúl. Pero su rebelión contra sus congéneres viene desde hace ratos y en su palmarés se incluye haber laborado como espía para la CIA, según reveló ella misma en su libro Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta. Se ha negado a ir a otros entierros de su familia, como el de Angela, su hermana que murió en 2012, y al de Ramón, el primogénito de los hermanos Castro a principios de este año. Con todo y eso, la comunidad cubana nunca le perdonó su apellido y se vio obligada a romper todos los vínculos que le ataban a su célebre hermano y el régimen de éste con tal de poder mantenerse firme en sus convicciones.

Los más devotos anticastristas se han mantenido en una perenne celebración en Miami luego de que se anunciara la muerte del exlíder cubano en la madrugada del viernes al sábado último. "No me regocijo de la muerte de ningún ser humano, mucho menos puedo hacerlo con alguien con mi sangre y mis apellidos", dijo en cambio Juanita, quien hace algunos años dejó la vida pública debido a un cáncer que se le diagnosticó. Así, esta díscola octogenaria prometió que hará votos para que los cubanos encuentren "no un camino de confrontación y de odio, sino uno que nos una finalmente a todos los cubanos".@hmorales_gt