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El Gobierno rechaza la propuesta de referendo de Junqueras y Puigdemont

La vicepresidenta del Gobierno descarta un referéndum acordado en Cataluña porque iría contra el derecho de los todos los españoles sobre la soberanía nacional.

El Gobierno rechaza la propuesta de referendo de Junqueras y Puigdemont
Mariano Rajoy. / RR SS
Mariano Rajoy. / RR SS

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política.

Madrid ha rechazado la opción de un referendo en Cataluña a imagen y semejanza del celebrado en Escocia hace algún tiempo. El Gobierno justifica su decisión en que, a diferencia de lo sucedido en el país británico, en España esa decisión le corresponde precisamente a los españoles y no al Gobierno o el Parlamento. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ya tiene su respuesta a la petición impulsada por Oriol Junqueras y Carles Puidgemont, publicada y firmada mutuamente en El País mediante un artículo en el que de paso se quejan ante el jefe de Gobierno por su falta de diálogo.

En La Moncloa esa acusación ha provocado sorpresa y malestar puesto que son los mismos dirigentes independentistas “quienes han hecho de la falta de diálogo y de la imposición la tónica general de su gestión”. Aparte de eso, lamentan la insistencia en celebrar una consulta que es innegociable.

Para la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, “diálogo no es exigir lo que no se puede dar”. La vicepresidenta descarta un referéndum acordado en Cataluña porque iría contra el derecho de los todos los españoles sobre la soberanía nacional.

Alfredo Pérez Rubalcaba, titular de Interior, ha criticado a los altos mandos de la Generalitat de Cataluña a que convoque a un diálogo, incumpliendo así la ley y omitiendo los requerimientos del Tribunal Constitucional, modificado así el reglamento de su Parlamento para dar luz verde a una ley de desconexión, explica El País. Sus palabras llegaron durante una intervención en la cadena Ser al ser preguntado por el artículo.

"Pido diálogo pero si el TC dice esto, yo no cumplo: es una forma peculiar. Pedir diálogo cuando se está cambiando el reglamento del Parlamento de Cataluña para aprobar una ley de desconexión exprés en un tema como este, y poniendo patas arriba todo el reglamento de la Cámara, es una forma peculiar de reclamar diálogo", expresó el funcionario. "Vamos a dialogar porque quiero que me des lo que yo quiero y si no me lo das ya sabes que lo voy a hacer en cualquier caso de manera empecinada te pongas como te pongas... hombre, esto es peculiar", añadió.

Rubalcaba considera que hay que entablar un diálogo y luego votar por eso. El exsecretario general del PSOE recortó que los socialistas impulsaron una reforma constitucional para dar un mejor reconocimiento a la singularidad de Cataluña, pero que hoy por hoy los líderes independentistas “la tienen mal reconocida”.

"Y después votemos todos los españoles el conjunto de la Constitución, y los catalanes votarán su propio Estatuto en ese marco de nuevo reconocimiento de su singularidad", siguió el ministro, quien de paso dijo que el Gobierno debe hacer ahora una oferta, tanto a españoles como a catalanes.

José Luis Rodríguez Zapatero, en tanto, advirtió de que la petición de diálogo de Rubalcaba envuelve alguna trampa. “La carta tiene trampa. Dice sentémonos al diálogo, pero nosotros no renunciamos al referéndum, que saben que es un tema no disponible por el Gobierno de España”, dijo el expresidentes.

A las voces críticas se ha unido Xavier García Albiol, jefe del PP de Cataluña, quien dijo que el artículo de Puigdemont y Junqueras era “disparatado” y “sin pies ni cabeza”, y de paso aseguró que no se celebrará ninguna consulta en Cataluña, y de eso está seguro “al mil por cien”. “Estoy a favor siempre de hablar pero lo que no se puede pedir es algo que es ilegal y que va en contra de la Constitución”, explicó Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. Para la dirigente del PP no hace sentido que se llame a un diálogo al tiempo que se fuerzan las condiciones para el mismo y cree que es necesario una reflexión global para encontrar en qué se ha fallado para que un alto porcentaje de catalanes quieran separarse del país.

Para Inés Arrimadas, portavoz nacional de Ciudadanos, la carta publicada en El País, “es el reconocimiento de Puigdemont y Junqueras de su fracaso; piden a gritos una salida al laberinto que construyeron porque no saben salir; los mismos que dijeron que iban a declarar la independencia en 18 meses porque ya habían ganado el supuesto referéndum de las elecciones hoy vuelven a la pantalla pasada de Neverendum”.

Arrimadas va un poco más allá y recuerda que Puigdemont mintió a todos los catalanes diciendo que Rajoy no le recibía y luego nos enteramos de que se veían a escondidas”. "Ante quienes no tienen palabra, ni credibilidad, ni proyecto para Cataluña, defendemos un Gobierno de cambio que ponga en el centro la solución a los problemas reales. El juego ha terminado para los que llevan años fomentando la división de los catalanes", le cita El País.

Entretanto, el portavoz del mismo partido en el Legislativo, Juan Carlos Girauta, quien es de paso el jefe naranja en Barcelona, expresó que “el artículo postula un paralelismo imposible histórica y constitucionalmente: Cataluña como Escocia y Reino Unido como España. El Tratado de la Unión permite el proceso escocés. Nada similar sucede en España. El caso del reférendum escocés es la excepción, no la regla, en el mundo democrático. Un referéndum de secesión es siempre una mala idea”.

Girauta agrega su extrañesa de que los catalanes no quieran evocar el proceso de Quebec, Canadá. "¿Por qué? Porque su Ley de claridad ha establecido que un Quebec independiente sería divisible, la justa contrapartida a considerar divisible el Canadá. Desde otro punto de vista, el artículo trasluce la impotencia de los secesionistas catalanes. Llega la hora de la verdad y no van a poder cumplir con nada de lo prometido a sus masas. Piden árnica: 'Dadnos algo, proponernos algo, lo que sea, salvadnos la cara”, concluye El País.