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Con Fidel Castro desaparece el último vestigio del ideal revolucionario

Los progres descendientes de mayo del 68, los que creían en la revolución, en que otro mundo era posible y llevaban una camiseta del Che, perdieron ayer su último icono.

Con Fidel Castro desaparece el último vestigio del ideal revolucionario
Discurso de Fidel Castro
Discurso de Fidel Castro

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Raúl Saavedra

Raúl Saavedra

Ingeniero industrial por la ETSIIM. Colabora en MUNDIARIO.

Los progresistas que en los 70's llevaban con orgullo y osadía una camiseta del Che Guevara, no eran populistas, ni comunistas sanguinarios al estilo Stalin, eran simplemente utópicos que creían en el mundo que les prometía la Internacional, la Tierra convertida en un paraíso patria de la humanidad. Descartado el modelo soviético hasta por Carrillo, muchos pusieron sus esperanzas en la revolución cubana, aquella donde un oriundo gallego y universitario llamado Fidel Castro, se vistió de guerrillero para acabar con la corrupta dictadura de Batista.

En 1968 vivía yo en una pensión de la calle Pizarro en Madrid, un sitio modesto con algunos universitarios y un continuo desfile de cubanos del exilio a la espera de obtener la visa para viajar a Estados Unidos. Todos eran blancos y de posición social acomodada menos uno que era negro y muy simpático. De su posición guardaban el orgullo porque los bienes materiales, hasta los anillos de boda, tuvieron que dejarlos en Cuba para poder salir. No era como nuestro mundo globalizado donde pueden circular los capitales pero no las personas, allí era justo al contrario, podían salir las personas pero no los bienes. La conclusión de fuí sacando de muchas comidas y cenas juntos (estábamos a pensión completa), es que Fidel Castro intentó colocar su Cuba revolucionaria en Occidente donde fue rechazada por EEUU que había perdido muchas inversiones e intereses económicos, y no estaba en disposición de admitir a un país con una democracia de base que ellos no consideraban democrática, y que termina imponiendo un bloqueo en 1960 que había de durar hasta nuestros días. Fidel Castro, que regía una isla dependiente de la caña de azúcar y solo los años buenos, se echó en manos de la Unión Soviética que le ofreció ayuda sin intereses y además petróleo. Este giro que llevó a Fidel a ser Secretario del Partido Comunista de Cuba en 1956, germen del oficial Partido Comunista Cubano fundado en 1965, es lo que llevó definitivamente al exilio a la burguesía blanca, y también a los negros que habían puesto en las puestas de su casa el cartel de "Fidel esta es tu casa" junto a imágenes de la Virgen, y Fidel se las quedó siguiendo el ofrecimiento. No todos emigraron, quedó la mayoría de negros que miraban al arco de Centroamérica y comprobaban que la gente de su color vivían bastante peor en todos esos países. Al menos ellos tenían enseñanza y medicina y lo básico para alimentarse. De hecho una dictadura no puede vivir sin el apoyo de gran parte de la población, salvo que sean sanguinarias al estilo de las africanas.

Las dictaduras comunistas cayeron, cayó el telón de acero, se rompió la URSS, y las dictaduras del proletariado admitieron su fracaso como camino al socialismo incluso en China, pero Fidel quiso seguir. Hubo un intento de desbloquear el sistema pero Cuba exigió siempre que se evolucionase conservando lo que llamaban los logros de la revolución, la educación y la medicina (tienen más médicos por habitante que Estados Unidos y más esperanza de vida), y el diálogo duró poco, más bien nada. Luego, en el momento más agónico, apareció Chaves, un autodenominado revolucionario bolivariano, y sustituyó a Rusia en el regalo de petróleo.

Así llegó Fidel Castro a su muerte, habiendo acabado con una dictadura que había convertido a Cuba en el prostíbulo de EEUU, socializando las necesidades básicas del ser humano, pero a costa de una dictadura férrea con las ideas, sin evolución democrática, sin haber hecho una inevitable transición política, sin haber asumido el fracaso del leninismo, y sin sumarse a la apertura que se dio en toda la Europa del Este. Una pena haber causado tanto sufrimiento que al principio pudo estar justificado pero que evolucionó hacia la lucha por la supervivencia del Régimen. Los romanos nombraban un dictador para resolver un problema grave, pero cumplía su tarea, se retiraba y devolvía los poderes otorgados, algo que Fidel Castro no supo hacer, lo que viene a demostrar que las dictaduras, a largo plazo, siempre son malas, y los dictadores innecesarios.