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Donald Trump amenaza con retirar la ciudadanía a varios estadounidenses

El presidente electo pretende castigar a quienes falten el respeto a los símbolos patrios pese a que sus propuestas se enfrenten directamente con la Primera Enmienda de Estados Unidos.

Donald Trump amenaza con retirar la ciudadanía a varios estadounidenses
Donald Trump.
Donald Trump.

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política.

Si bien ha bajado un poco el tono de sus palabras, Donald Trump no está dispuesto a renunciar a las excentricidades que se han convertido en su marca registrada desde que iniciara su carrera política. Si hace algunos días avisó que al menos unos cuantos millones de estadounidenses votaron de forma ilegal el pasado 8 de noviembre, ahora ha asegurado que podría retirar la ciudadanía a quienes se atrevan a quemar la bandera de su país, una práctica común en manifestantes que han protestado por su victoria electoral en las últimas semanas.

 

Nadie debería ser autorizado para quemar la bandera americana- si lo hacen, deben haber consecuencias - tal vez la pérdida de la ciudadanía o un año en la cárcel, reza la publicación del magnate en Twitter. Esta no es más que una munición en ese constante tiroteo mediático en que ha convertido su plataforma social, avivando así el fuego que supone su transición a la Casa Blanca. Se ha asegurado también que no se mencione, de momento, el serio conflicto de interés que hay entre su imperio empresarial y su futuro trabajo.

Vale recordar que recientemente han habido protestas contra la figura del nuevo titular del Ejecutivo Federal, como por ejemplo una celebrada en Hampshire College, en donde alguien quemó una bandera del país durante el evento. De acuerdo a The Washington Post, la amenaza de Trump obedece a casos como ese. Las autoridades de aquella casa de estudios de Massachusets retiraron todas las banderas de su campus.

Pero el gran conflicto es que quemar la bandera del país es una medida de protesta amparada por la Primera Enmienda de la Constitución de acuerdo a su interpretación actual. Ya en 1989 se dio un caso parecido en Texas y el Rribunal Supermo, encargado de llevar el mismo, dictaminó que era un acto de manifestación política, por lo que era legal.

El Centro Nacional de la Constitución recuerda que en 1989, a partir precisamente de la polémica del Supremo, el Congreso aprobó una ley para proteger el símbolo patrio pero el mismo tribunal la anuló un año despuñes. "Si hay un principio que sostiene la Primera Enmienda, es que el Gobierno no puede prohibir la expresión de una idea simplemente porque la sociedad piensa que esta idea sea ofensiva o desagradable", dijo el juez William Brennan en aquel entonces.

Pero aquello fue el inicio de un largo camino. En 2005 una de las mejores amigas de Trump, Hillary Clinton, propuso una nueva ley para penalizar el dichoso acto en su calidad de senadora. Como habitualmente, Clinton perdió.

Trump parece estar dispuesto a cargarse la Primera Enmienda a como de lugar. Vale recordar que en los últimos días también ha cargado contra otros de los derechos que este inciso defiende, como la libertad de reunión y de prensa. Aunque también es cierto que gracias a esta enmienda existen los grupos de extrema derecha que le apoyan, pues protege también los discursos de odio que emiten aquellos.

El empresario se ha declarado un férreo admirador de Antonin Scalia, el juez del Tribunal Supremo que falleció en febrero pasado. Scalia era uno de los principales estandartes de los valores conservadores de su país. Su voto fue elemental para la autorización de la quema de la bandera en 1989. "Si fuese por mí pondría en la cárcel a todos estos tipos raros, con sandalias y barba desaliñada que queman la bandera americana", dijo el magistrado en su momento.

De cualquier forma, todo esto evidencia que a Trump no le han dicho exactamente qué puede y qué no puede hacer. Por ejemplo, no puede cambiar las leyes que no le gustan, pues eso es palabra del Congreso. No puede tampoco decidir si algo es constitucional o no, pues para eso está el Tribunal Supremo. Enviar a la cárcel a alguien o quitarle la ciudadanía está fuera de discusión. Así, a lo único que puede acudir es a las palabras y redes sociales, que es el lugar en donde todo el mundo desea que se queden sus amenazas.@hmorales_gt