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El síndrome del payaso triste: un mal que afecta a los mejores cómicos

La Universidad de Oxford determinó en una ocasión, que las personalidades de los humoristas presentan variedades psicológicas inusuales.

El síndrome del payaso triste: un mal que afecta a los mejores cómicos
Robien Williams, actor. / RR SS.
Robien Williams, actor. / RR SS.

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Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. Escribe en MUNDIARIO, donde es coordinadora general. Twitter: @mundiario

Jim Carrey ha regresado a la vida pública luego de protagonizar un episodio terrible de su vida, en donde el mundo se enteró del suicidio de su exnovia, que además dejó una carta en donde aseguraba que no podía vivir sin el actor. Este hecho sumergió a Carrey en una profunda depresión que ha ido superando con ayuda del arte y la adquisición de un sentido más espiritual de la vida. Pero no era la primera vez que Carrey sufría de este padecimiento, porque antes ya había presentado episodios depresivos que lo llevaron a analizar muchos aspectos de su forma de vivir.

Carrey que es uno de los cómicos más divertidos y expresivos que ha tenido este mundo sufre del llamado síndrome del payaso triste, un principio que está siendo estudiado por la psicología actualmente y que nos ha dejado casos terribles en muchos de nuestros humoristas.

El peor de todos fue el de Robin Williams, aquel hombre que nos hizo reír durante años y que terminó su vida al suicidarse en su residencia ubicada en California. Más tarde se supo, que el actor sufría de demencia con cuerpos de Lewi, una enfermedad que le causaba alucinaciones, temblores y delirios. Además de lo anterior, fue diagnosticado con Parkinson y era bipolar. Un hombre que nos hizo reír, pero que sufrió durante toda su vida de problemas psicológicos que lo atormentaron hasta los 63 años.

La Universidad de Oxford realizó una investigación en la que logró concluir que los humoristas tienen rasgos psicológicos inusuales, en donde pueden encontrar muchas variaciones o incluso, la psicosis.

Para muchos comediantes, el humor es una vía de escape. Toman algo que les preocupa o molesta y hacen broma con ello para intentar superarlo. La recompensa es la risa del público”, comentó la terapeuta Amy Alpine al respecto del tema para la Bbc. “Además, la depresión es fruto de un mecanismo químico en el cerebro. Cuando están solos no tienen el subidón de adrenalina que les da el estar sobre el escenario frente al público. Y cuando te falta esa adrenalina el cerebro está bajo el efecto de sustancias que causan depresión”, concluye la especialista.

Además de Jim y Robin, hay otros cómicos que nos han hecho reír, pero que por dentro esconden una gran tristeza. Entre ellos nos encontramos con Matthew Perry de Friends que ha pasado gran parte de su vida luchando contra las adicciones al alcohol y a las drogas; Owen Wilson que estuvo a punto de suicidarse por culpa de su adicción a la heroína y cocaína; Hugh Laurie de Dr. House que también ha sufrido de varios episodios depresivos motivados por su baja autoestima; y Ben Stiller que es bipolar y ha logrado mantener dicha condición a raya gracias a su trabajo y familia.

 

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