Buscar

Inditex lleva años siendo objeto de denuncias periodísticas debido a sus proveedores

En este análisis se compilan algunos de los más importantes ataques de los que ha sido objeto Inditex en los últimos tiempos, sin olvidar los comienzos de este tipo de prácticas.

Inditex lleva años siendo objeto de denuncias periodísticas debido a sus proveedores
Escaparate de Zara.
Escaparate de Zara.

Firma

Fernando Ramos

Fernando Ramos

Doctor en Derecho y en Ciencias de la Información. Profesor titular de la Universidad de Vigo. Periodista y columnista de MUNDIARIO. Es profesor invitado en diversas universidades de Europa y América. Autor de 25 libros sobre temas de Derecho de la Comunicación, Protocolo y Comunicación institucional. Está en posesión de diversos premios como periodista. El Ministerio de Defensa le otorgó la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco como historiador militar. Pertenece a diversas asociaciones profesionales y académicas de Europa y América.

En este análisis se compilan algunos de los más importantes ataques de los que ha sido objeto Inditex en los últimos tiempos, sin olvidar los comienzos de este tipo de prácticas.

 

Amancio Ortega es un hombre muy rico, pero recuerda mucho a Juan March, quien solía decir que siguiendo las reglas no se llega a millonario.

Es muy inteligente mandar veedores a los grandes salones de moda, copiar modelos, reproducirlos, y venderlos mucho más baratos en telas de inferior calidad; es muy inteligente el reparto del remate de las prendas a destajo en las viviendas de las amas de casa con necesidad o trasladar la fabricación a países donde los obreros viven, comen, duermen y producen en la misma nave. Es muy inteligente deslocalizar la producción hacia países donde la legislación laboral es muy tenue o no se aplica cuando existe. Y para tener las manos limpias se encarga que las prendas las fabriquen terceros; es decir, proveedores subcontratados.

Informes críticos con Inditex

¿Acaso es esto un cuento o una ficción? Amancio Ortega es quizá uno de los primeros hombres de empresa que contrató a un responsable de comunicación para que no se hablara de él.

¿Es qué acaso es un invento el informe elaborado por el prestigioso “Centre for Research on Multinational Corporations” -una organización independiente holandesa sin ánimo de lucro que escruta a las grandes multinacionales- y el “India Committee of the Netherlands” -una ONG del mismo país impulsora de la campaña Clean Clothes (Ropas Limpias) contra la explotación vinculada al comercio textil- sobre la práctica de los gigantes mundiales de la moda por comerciar con esa presunta red de trabajo esclavo? En la relación figuran Inditex -propietaria de Zara- y otras conocidas firmas internacionales de ropa. Pecan todos o casi todos.

El informe revela que niñas y adolescentes trabajando sin contrato, privadas de libertad y en condiciones insalubres durante más de 72 horas a la semana por un salario de 0,88 euros al día, del que sólo podrán disponer cuando hayan transcurrido de tres a cinco años y que servirá para pagar su dote matrimonial en el estado de Tamil Nadu, al sur de la India. En realidad trabajan para empresas textiles de aquel país que luego suministran sus productos a grandes firmas internacionales, entre ellas las españolas.

Problemas en América Latina

¿Nos hemos inventado que la denuncia judicial contra la marca española Zara y dos argentinas, Ayres y Cara Cruz, por supuesta explotación de inmigrantes ilegales y menores en tres talleres en Argentina por la ONG “La Alameda”, que denunció que en las fábricas trabajaban, en condiciones precarias, generalmente inmigrantes de Bolivia sin documentación, entre ellos niños, con jornadas laborales de 13 horas sin descanso, seis días a la semana?

La denuncia fue presentada ante la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos (Ufase) por Gustavo Vera, presidente de “La Alameda”, una organización no gubernamental dedicada a combatir la trata de personas y el trabajo esclavo que cobró notoriedad al trascender que el Papa Francisco solía visitar su sede cuando era cardenal de Argentina, incluso dio allí misa y predicó contra la trata de mujeres y laboral.

La presentación judicial involucra a la española Zara, ya que en los talleres, según la denuncia, se encontraron prendas de vestir con etiquetas de esta marca. La firma española que también tiene locales de ropa en Uruguay, usaría para la confección de sus prendas talleres clandestinos en condiciones de explotación con indocumentados. En esos talleres, según el titular de La Alameda, "había costureros que estaban encerrados, trabajando en jornadas desde las 7 de la mañana hasta las 22, en condiciones de hacinamiento, todos inmigrantes de nacionalidad boliviana, varios de ellos sin la documentación regular".

Situación en Brasil

En agosto de 2011, el Ministerio de Trabajo de Brasil abrió 52 actas de infracción de las normas laborales contra Zara tras inspeccionar dos talleres de San Paulo que fabricaban para uno de sus proveedores, al haber hallado evidencias de que la firma AHA, una de las subcontratas de la española en Brasil, compraba ropa elaborada en dos talleres donde los trabajadores, procedentes sobre todo de Bolivia y Perú, que eran sometidos a condiciones equivalentes a la esclavitud.

El Gobierno de Brasil la sancionó por ese motivo con una multa de 1,4 millones de euros “por prácticas de trabajo próximas a la esclavitud”. La empresa inicialmente negó sus responsabilidades. Pero el desmarque fue corregido por la fiscalía brasileña: "La empresa es responsable de los que trabajan para ella. Estos trabajadores estaban produciendo prendas de Zara y seguían orientaciones de la empresa. Esta (vender ropas) es la actividad de la empresa, la razón de su existencia, por esto es su deber saber cómo están siendo producidas sus prendas".

Finalmente, Zara se avino a través de un acuerdo para el control de la cadena de producción en colaboración con sindicatos, ONGs e instituciones académicas y empresariales. El procedimiento administrativo siguió adelante, pero se llegó a un acuerdo con el Gobierno de Brasil, para cerrar la denuncia y reconvertir la sanción, viéndose obligada a invertir 1,4 millones de euros en acciones sociales así como a crear un fondo de emergencia para resolver situaciones de precariedad.

Por parte de Brasil, en un comunicado de la procuraduría laboral, se afirmó que con la firma del acuerdo incentivará la promoción de los derechos humanos "principalmente de los trabajadores inmigrantes", mediante, por ejemplo, "la creación de talleres de costura y la capacitación del personal".

Los programas sociales a los que la empresa española se ha comprometido serán organizados por la ONG Centro Pastoral del Emigrante, dirigida por la Iglesia Católica, el Centro de Apoyo al Inmigrante (Cami) y la Asociación Nacional de Extranjeros de Brasil (ANEIB). Zara optó por no enfrentarse a las autoridades laborales del Gobierno, considerada la elevada inversión que la multinacional española mantiene en el país, con más de 30 tiendas en funcionamiento.

Campaña "Ropa limpia"

Pero casos como éste aparecen en todo el mundo donde Inditex está presente. La federación de ONG´s Setem en su campaña “Ropa Limpia” asegura que el 25% de los talleres clandestinos en Tánger (Marruecos) confeccionaban ropa para Inditex. Según Setem, "el trabajo infantil está generalizado. Niñas de entre 12 y 16 años ocupan puestos de última categoría, cortando hilos o transportando cajas de tela de una cadena a otra. Algunos niños cosen a máquina antes de los quince años”. Por otro lado, la emisión de un reportaje de la BBC sobre la fabricación de prendas de Zara en Bangladesh obligó a la compañía a cerrar sus talleres en ese país.

Ya en 2006, Inditex anunció que investigaría la supuesta utilización de niños para coser sus zapatos por una fábrica subcontratada en Portugal, tras la denuncia publicada por el semanario Expresso. La mencionada revista insertaba fotografías de niños de la zona rural de Felgueiras, en el norte de Portugal, una región muy afectada por el desempleo, que cosían en el interior de sus casas zapatos de la marca Zara. Nunca más se supo.

Atrás quedan los comienzos

En los años de su despegue, Zara se sustentó en una serie de talleres semi clandestinos o del remate y acabado de prendas a destajo en cientos de hogares gallegos. La peor parte la llevaban los pequeños talleres, ya que se les imponía el sistema de producción, denominado "just in time" (ir fabricando a medida de la demanda). La empresa matriz no tiene stock, y el taller ha de adaptarse al ritmo de aquélla. Pero cuando hay trabajo se alargan las jornadas todo lo que sea necesario.

En una segunda fase, vino la deslocalización, trasladando la producción a aquellos países del Tercer o el Cuarto Mundo, de nula o inoperante legislación laboral y abundante mano de obra batata disponible.
Para saber más recomiendo que vean en http://andet.org/2012/11/08/documental-inditex-y-el-trabajo-infantil/ el reportaje de investigación emitido en el canal público France 2 sobre Inditex (Zara) y las subcontratas de sus proveedores a partir de un informe de la empresa del 2009 en el que se denuncia el trabajo infantil.

El camino del éxito de uno de los hombres más ricos del mundo está jalonado por estas estaciones de tan singular Viacrucix. Sus donativos filantrópicos, con relación a su fortuna, parecen una broma.