Buscar

Sistemas de valoración de empresas (IX): el EVA

Con esta entrega, finalizamos en MUNDIARIO la serie relativa a los métodos de valoración de compañías. En este último caso, hablaremos del EVA –valor añadido económico–, que es un indicador que pretende cubrir los huecos que dejan otros.

Sistemas de valoración de empresas (IX): el EVA
Monedas de euro.
Monedas de euro.

Firma

Sindo Varela

Sindo Varela

Co-fundador de Zincapital. Ha tenido puestos de responsabilidad internacional en empresas TIC, tanto startups como multinacionales (Intel, HP, Openwave…). Como colaborador de MUNDIARIO, aporta su visión del mercado y de las tendencias en empresas TIC. Es autor de la serie titulada Sistemas de valoración de empresas.

El EVA es un ratio que tiene las ventajas de los tradicionales, ya que clarifica la información, es fácil de obtener y tiene una alta correlación con la rentabilidad para el accionista.

Pero, ¿qué es el EVA y como se calcula? En primer lugar, hay que decir que tiene otras denominaciones: VAE (valor añadido económico), VAG (valor anual generado), VEC (valor económico creado) o VEG (valor económico generado) y que podría definirse como la suma que queda una vez descontados de los ingresos la totalidad de los gastos, incluidos el coste de oportunidad del capital y los impuestos.

El EVA es lo que queda una vez se han atendido todos los gastos y se ha satisfecho una rentabilidad mínima esperada por los accionistas

Dicho de otra forma, el EVA es lo que queda una vez se han atendido todos los gastos y se ha satisfecho una rentabilidad mínima esperada por los accionistas. Consecuentemente, se crea valor en una empresa cuando la rentabilidad generada supera el coste de oportunidad de los propietarios.

Por ello, para calcular el valor del EVA obtenemos el resultado de las actividades ordinarias antes de intereses y después de impuestos (BAIDI o NOPLAT) y le restamos el valor contable del activo multiplicado por el coste medio del pasivo.

EVA = BAIDI – (Valor contable del activo x coste medio pasivo)

Lógicamente para el cálculo del BAIDI se suma al beneficio los intereses y se eliminan los resultados extraordinarios. El valor contable del activo es el valor medio del activo de la empresa conforme al balance de situación.

Para el coste medio del pasivo, hay que tener en cuenta el coste medio de la financiación que obtuvo la empresa. Por ello, es lógico utilizar el WACC.

La diferencia entre el beneficio y el EVA estriba en que el segundo usa el coste de la financiación considerada, mientras que el primero sólo considera los gastos financieros de la deuda y no tiene en cuenta el coste de oportunidad de los accionistas.

Además, el EVA únicamente tiene en cuenta los resultados ordinarios.

Resumidamente, se puede decir que existen una serie de estrategias para incrementar el EVA de una compañía (o de una parte de ella):

> Mejorar la eficiencia de los activos actuales, es decir, aumentar el rendimiento de los activos sin invertir más. Esto pasa por aumentar el margen de ventas (subir precios, reducir costes o ambas cosas a la vez) o aumentar la rotación de los activos.

> Reducir la carga fiscal mediante una correcta planificación, con lo que aumentará el BAIDI.

> Incrementar las inversiones en aquellos activos que rindan por encima del coste del pasivo.

> Reducir el coste medio del pasivo, para que sea menor la reducción que se le hace al BAIDI en forma de coste financiero. Evidentemente, esta decisión o estrategia dependerá en gran medida del comportamiento de los tipos de interés en el mercado y de la capacidad de negociación de la sociedad con las entidades financieras. Por ello, muchas veces esta estrategia está fuera de la capacidad de decisión de los responsables de la gestión.

Por último, para el cálculo del EVA hay que centrarse en el BAIDI o NOPLAT (que no son exactamente lo mismo, pero por simplicidad asumimos que lo son), que es una de las variables que inciden en el EVA generado por una empresa. A la vista de lo comentado, es evidente que el incremento del BAIDI es una de las formas de aumentar el valor que una empresa crea para sus accionistas.

Para calcular el BAIDI, se excluyen los resultados extraordinarios, para concentrase en los que son consecuencia directa de las actividades troncales de la sociedad 

Para calcular el BAIDI, se excluyen los resultados extraordinarios, para concentrase en los que son consecuencia directa de las actividades troncales de la sociedad. La forma más sencilla de calcularlo es a partir del resultado neto, sumando los gastos financieros y restando los beneficios extraordinarios. Si hubiera pérdidas extraordinarias, se sumarán a dicho resultado. Por ello,

BAIDI = Beneficio neto + gastos financieros – beneficios extraordinarios +pérdidas extraordinarias

En el cálculo del EVA se utilizan únicamente resultados ordinarios, ya que los extraordinarios desvirtuarían la percepción de la gestión de los responsables de la sociedad. Estos resultados son atípicos y no están vinculados a la actividad ordinaria de la empresa.

Al final de la serie

A lo largo de estas entregas hemos tratado de realizar un breve resumen de las principales formas de valorar una empresa. Es evidente que no ha sido una enumeración exhaustiva de todas las formas de valorar una compañía, ni se han abordado todos los asuntos que inciden en la valoración.

Desde Zincapital hemos tratado de realizar en MUNDIARIO una presentación generalista de las formas de abordar el complejo problema de obtener un valor de una sociedad, que es una decisión que debe adoptar un empresario al menos una vez en su vida. Es evidente que en estos casos, es conveniente que el promotor de la sociedad se asesore adecuadamente para poder escoger un criterio adecuado, intentando minimizar sus riesgos.