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El presidente de Repsol critica el uso de automóviles con motores diésel

Antonio Brufau atacó a estos coches durante la junta de accionistas del grupo, en la que se mostró obsesionado por combatir el cambio climático.

El presidente de Repsol critica el uso de automóviles con motores diésel
Oficinas de Repsol en Madrid.
Oficinas de Repsol en Madrid.

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política. Twitter: @mundiario

Antonio Brufau se ha contrariado a sí mismo durante la junta general de accionistas de Repsol, en la que se mostró un defensor de la sostenibilidad pese a que el año pasado había dicho que el coche elétrico no es "tan limpio como lo pintan, es falso que no emita CO2 porque la electricidad de la que se sirve si lo emite". El presidente de Repsol ha cargado contra los motores diésel y las calefacciones de las ciudades como los factores más importantes en el cambio climático y la contaminación urbana. De paso, propuso que se acelerara la renovación del sector automovilístico y del transporte colectivo, e hizo un llamado a las autoridades competentes para que impulsaron una política adecuada en vivienda y la supresión crónica del carbón. Respecto a los vehículos eléctricos, Brufau aseguro que su desarrollo debe de ir de la mano con la descarbonización del mix eléctrico para ser efectivo y que a estas alturas "genera igual o más partículas por su mayor peso".

"Tendríamos que reducir a la mitad las emisiones", explicó Brufau. El directivo, que emitió un discurso con varios llamados a la eficiencia energética, considera que hay cuatro puntos importantes si se quiere reducir la emisión de gases de efecto invernadero, los cuales son: generación de electricidad, transporte, industria y residencial. El primer punto tiene como supremo objetivo la reducción del uso del carbón y para ello llamó a usar gas natural, al tiempo que se aumenta la capacidad de energías renovables y nuclear. En cuanto al transporte, resaltó la necesidad de mejorar la eficiencia de los motores y el uso de los biocombustibles y apoyar el cambio de vehículos antiguos y nuevas soluciones de movilidad, como el transporte compartido. En cuanto a la industria, clamó por que se implementaran procesos más eficientes mediante el aprovechamiento de las energías renovables y el gaso natural en contraste a las "alternativas más intensivas en CO2". Finalmente, en cuanto al eje residencial, unido a una mayor eficiencia en los electrodomésticos y la iluminación, el directivo también pidió políticas para mejorar los edificios y las casas inteligentes, le cita El País.

"Y Repsol quiere ser parte de la solución, vamos a ser parte de la solución para convertir un problema en una solución", explicó. Brufau avisó de que el grupo petrolero integra la organización Oil and Gas Climate Initiative (OGCI), que ya ha inyectado hasta 1.000 millones de dólares para combatir el cambio climático. Puntualmente, añadió, la empresa ha invertido unos 500 millones de euros en la reducción de 4.3 millones de toneladas. Para la próxima década, continuió, la inversión de 5.000 millones de euros tendrá el mismo efecto que unos 4.5 a 6.5 millones de autos eléctricos. "Le ahorramos al Estado 65.000 millones de euros", presumió. "Póngase la industria al frente de la manifestación", pidió al Estado. "Y lo debe hacer con nuevos desarrollos tecnológicos y combustibles menos contaminantes".

"El crecimiento no puede ir acompañado por los modelos de consumo pasados, si no de nuevas formas de ser más responsables", agregó posteriormente al tiempo que repasaba las tendencias mundiales. "Tenemos que tener el derecho a operar, vamos a un mundo en transición en el que la energía tiene como retos la seguridad de suministro, la competitividad, el acceso universal, del que estamos lejos, y la sostenibilidad, que debe asegurar que el planeta no se caliente más de los deseado ante el crecimiento de la demanda. Hay que consumir de la forma más eficiente posible, menos intensivo en carbono, por lo que hay que limitar el uso de combustibles fósiles y que no haya calentamiento del planeta".

Brufau también advirtió de que es necesario reducir el consumo de energía incluso en el escenario esperado para 2040, a fin de que los 17.9 millones de toneladas de demanda que se esperan para entonces caiga a 14.9 toneladas gracias a políticas activas, las cuales deberán integrar a todas las energías, pero especialmente el petróleo y el gas como las principales, con el 44%.

La empresa considera que hay cuatro factores vitales en su actividad: el precio del crudo, del gas, los márgenes del refino e incluso el precio del dólar. Salvo el precio de esta divisa, los otros tres han presentado un comportamiento peor que el del último ejercicio. En 2016, el precio del petróleo volvió a subir tras el desplome que lo dejó debajo de los 43.7 dólares por cada barril. La demanda subió súbitamente llegando a los 96.6 millones de barriles diarios frente a una oferta de apenas 97, 400.000 barriles menos. Para este año, anticipó, se mantendrá el recorte de oferta para forzar a que los precios suban a 57 dólares cada uo y a 65 dólares el año entrante. También resaltó el proceso de envejecimiento de la población así como el aumento de la clase media en Asia, al igual que la demanda energética y de las grandes ciudadaes del mundo, elementos que seguramente reforzarán "el incremento de eficiencia energética, menor movilidad y problemas de congestión y polución". Desde su punto de vista, las demandas sociales serán cada vez más severas y forzarán a desarrollos responsables y sostenibles para todos los recursos disponibles.

Mediante su consejero delegado, el grupo también confirmó que actualizará su plán estratégico 2016-2020 para el año entrante luego de adelantar muchas de las actuaciones previstas, con lo que Repsol estará "más preparada para responder a los retos actuales y futuros del sector energético", dijo Josu Jon Imaz, precisamente el consejero delegado. Dentro de los planes está la desinversión por una suma de 5.100 millones, así como el crecimiento de la producción para llegar hasta los 700.000 barriles diarios y el nuevo campo petrolero encontrado en Alaska, que es el mayor de los últimos 30 años en Estados Unidos. Las inversiones hechas este año subieron hasta los 3.500 millones y se consiguió un beneficio de 1.736 millones. El dividente repartido será de 0.80 euros por cada acción. La junta de Repsol, a la que acudieron el 56.9% de los padrinos, dio el visto bueno a las cuentas de la empresa y así como el relevo de Javier Echenique, Henri Phillippe Reichstul e Isabel Gabarró, del consejo. Estos tres puestos serán tomados por Mariano Marzo, Isabel Torremocha y Teresa Ballester.

 

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