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El Partido Popular no debería presumir de cifras de empleo en esta campaña

El PP ha presentado las últimas cifras de empleo como un gran éxito del gobierno. Un análisis objetivo demuestra que la evolución no es ni tan siquiera esperanzadora.

El Partido Popular no debería presumir de cifras de empleo en esta campaña
Personas haciendo cola en una oficina de empleo en España.
Personas haciendo cola en una oficina de empleo en España.

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Marcelino L. Fernández Mallo

Marcelino L. Fernández Mallo

Economista con larga trayectoria en el sector financiero, fue coordinador del área de Economía de MUNDIARIO, donde actualmente es columnista. También colabora en otros medios de comunicación y es autor de novelas como A trenza, Klásicos o Pallarega, en lengua gallega, y El Danubio no pasa por Buenos Aires, en lengua castellana.

En principio, parecen números formidables los de mayo 2016: 198.004 nuevos afiliados a la Seguridad Social, el paro se redujo en casi 120.000 personas y, por primera vez en seis años, la cifra de parados registrados se sitúa por debajo de los 4 millones. ¿Qué más se puede pedir?

Las nuevas contrataciones

Se podría pedir que los políticos traten de evitar las manifestaciones de euforia mientras España continúe siendo el tercer país del mundo con mayor tasa de paro solo detrás de Sudáfrica y Grecia (entre 44 países con datos disponibles de 2016). Se puede solicitar también algo de recato cuando, según la OIT, España es el país donde más ha aumentado la desigualdad social en los últimos años y en el que cerca del 25% de sus trabajadores ocupados son pobres.

Por otro lado, se podría esperar que la mayoría de los parados pudiesen recibir prestación. Sin embargo, la cobertura del seguro de desempleo se ha reducido drásticamente en los últimos años hasta el 52,9% actual: más de 2 millones de desempleados no perciben prestación. Dato de contraste: en 2010, la cobertura llegó a ser del 80%.

Tampoco sería demasiado pedir que las condiciones de los contratos de trabajo permitiesen mantener una vida digna. Veamos cómo han sido las contrataciones de Mayo: del 1.748.449 contratos firmados, únicamente el 8,3% han sido indefinidos. Aún peor: únicamente el 3,6% de todos los contratos han sido indefinidos a jornada completa. En cuanto a su duración (datos de Abril), el 25% de los contratos fueron por una duración inferior a la semana, el 38% inferior a un mes. La duración media de los contratos temporales se situó en los 53 días. Alrededor del 80% de los puestos de trabajo se han creado en el sector turismo en un año de récord más por factores externos (situación delicada en destinos alternativos) que por el éxito de una política específica.

Analizando datos

Lanzar las campanas al vuelo por un dato mensual se revela una osadía. En economía, como en tantas otras esferas, hay que analizar la evolución de las variables, es decir, las series. En el caso del empleo, además, es preferible manejar la Encuesta de Población Activa (de secuencia trimestral) pues los datos del Servicio Nacional de Empleo (mensuales) excluyen a los parados no registrados en las Oficinas de Empleo y que suponen un número nada despreciable.

Así pues, tomemos las dos fechas de referencia que delimitan el mandato de Rajoy: los primeros trimestres de 2012 y de 2016 (T1 2012 vs T1 2016). En principio, observamos un descenso de la tasa de desempleo, que pasa del 24,1 al 21%. Los 5.668.000 (redondeando a miles) parados de 2012 se han reducido hasta los 4.791.000 de 2016, una caída del 15,5%. En buena lógica, esta cifra debería corresponder con un incremento similar de la población ocupada, lo cual no es así pues los ocupados tan solo crecen un 1,5% en estos cuatro años. ¿Qué ha pasado? Pues que la mayor parte de la reducción del desempleo se explica por la caída de la población activa: 876.000 parados menos porque 612.000 se han “borrado”, bien han dejado de buscar empleo o lo han seguido haciendo fuera de España.

La evolución resulta especialmente crítica cuando se observan las cifras correspondientes a los trabajadores más jóvenes. Así, si la población activa se ha reducido un 2,6% entre T1 2012 y T1 2016, entre los menores de 30 años la caída es del 19%, 841.000 jóvenes. Si la población ocupada en general aumentó un 1,5%, entre los jóvenes decreció un 14,5%. Datos que ponen de manifiesto claramente la falta de pujanza de la economía española y su incapacidad para retener a los nuevos trabajadores.

Hay un dato que apenas se maneja y que desvela si la actividad realmente aumenta o si los nuevos contratos se deben más bien a un proceso de amasijo y baturrillo dirigido a calmar las conciencias de los dirigentes y a engañar a la opinión pública. Ese dato son las horas semanales trabajadas. Pues bien, entre T1 2012 y T1 2016, se han evaporado 8.205.000 horas semanales de trabajo. Es decir, hay menos trabajo hoy en España que cuatro años atrás. Y eso a pesar de que en los cuatro años anteriores, se habían perdido casi 85 millones de horas semanales. Es decir, lo peor de la crisis ya se había producido, a pesar de lo cual la situación laboral continuó deteriorándose.

El candidato Rajoy promete 20 millones de puestos de trabajo en 2020. Y se queda tan ancho. No sabe, o no recuerda, que en 2008 la población ocupada en España era de 20,6 millones de personas. Ambicioso el Partido Popular en materia de empleo…