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Por qué los negocios tradicionales deben adaptarse a las exigencias del mercado

Innovar y evolucionar es la salida para las tiendas físicas que han visto como sus ventas han descendido en gran parte consecuencia del auge del e-commerce.

Por qué los negocios tradicionales deben adaptarse a las exigencias del mercado
Ecommerce. / Pixabay
Ecommerce. / Pixabay

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Rob Ferry Jr.

Rob Ferry Jr.

Escribe para el Área de Publirreportajes de este periódico.

¿Les suena eso de ver pequeños negocios echando el cierre en algunas calles de sus ciudades? En los últimos años ha sido, y es, una estampa de lo más habitual. Peor no solo en pequeñas localidades sino en las grandes urbes turísticas como Londres, Nueva York, Madrid o Barcelona, muchos negocios tradicionales no han aguantado ni siquiera alentados por el turismo.

En España, cada día se registra el cierre de unas 180 empresas de las cuales un gran porcentaje corresponde a pequeños y medianos negocios familiares. Hasta hace poco muchos de ellos se mantenían a flote gracias a facilidades que ofrecía la renta antigua. Con el vencimiento de esta, sobrevivieron aquellos que tenían locales en propiedad, mientras que numerosos comercios en régimen de alquiler se vieron obligados a cerrar ante la imposibilidad de hacer frente a los nuevos precios del arrendamiento.

¿Pero qué otros factores han influido en estos cierres? Sin lugar a dudas, el comportamiento del consumidor. El auge de las compras online ha propiciado que muchos establecimientos no puedan competir ni sepan cómo hacerlo.

Las diferencias de comprar por internet a hacerlo en un negocio tradicional son:

> habitualmente el producto es más barato en la web que en tiendas tradicionales;

> comodidad y ausencia de horarios, lo cual se traduce en la posibilidad de hacer la compra desde casa, a cualquier hora del día o noche

> acceso inmediato a una amplia oferta de productos de todo el mundo y un importante ahorro de tiempo

En definitiva, el e-commerce ha creado en poco tiempo un nuevo perfil del consumidor que posee un control del mercado y un poder de decisión nunca vistos hasta ahora. Se trata del consumidor flexible que no solo elige el qué comprar sino decide el cómo, cuándo y dónde, sin interés por ser fiel a un mismo proveedor.

 

¿Qué puede hacer el comercio tradicional para adaptarse al e-commerce?

Innovarse y evolucionar para sobrevivir, es decir, adaptarse  a las nuevas exigencias del mercado interconectándose con el sector E-commerce y ofreciendo al consumidor máxima flexibilidad a la hora de comprar, recoger o devolver productos. Por ejemplo: Amazon ha creado puntos de recogida por todo el mundo para aquellos usuarios que no quieren que su domicilio o lugar de trabajo sean el destino de la compra, mientras que el buscador de tiendas más grande de Europa, Livingo, ha reunido en una misma web las ofertas de las mejores marcas de decoración, de las cuales la mayoría venden tanto online cómo en tiendas físicas.

Es lo que en el mundo del marketing se conoce como la omnicanalidad, es decir, la integración de todos los canales existentes en el mercado, de tal manera que un cliente que inició una comunicación por una vía de interacción pueda continuarla por otra. Y para el ejemplo que nos compete se trata de que los minoristas rediseñen sus comercios para satisfacer a los clientes que ahora buscan la posibilidad de devolver o recoger productos comprados online en establecimientos físicos.

En actualidad un gran número de consumidores utilizan tiendas tradicionales cómo showrooms, donde pueden ver y tocar el producto para después comprarlo online. Una reciente encuesta ha revelado que un 74% de los compradores se limitan a hacer “showrooming” (sin llegar a comprar en tienda física) porque el artículo que buscan es más barato en internet; un 40% prefiere ver o probar el producto antes de comprarlo online y un 22% recurren a la compra por internet porque el artículo deseado no esta disponible en tienda.

La tendencia, por tanto, es que la tienda física deje de seguir un patrón clásico y evolucione hacia un centro de finalización de compras online, un punto de devolución, red de inventarios o sala de exposición donde los clientes pueden ver el producto y después comprarlo en la web del mismo establecimiento.