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México es el país latinoamericano número uno para hacer negocios según el Banco Mundial

El Índice de facilidad para hacer negocios es un índice creado por el Banco Mundial que incluye a los países en los cuales es más sencillo hacer tratos o abrir empresas. 

México es el país latinoamericano número uno para hacer negocios según el Banco Mundial
Hacer negocios en México es más fácil que en otros países de la región. / shutterstock
Hacer negocios en México es más fácil que en otros países de la región. / shutterstock

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Armando Diéguez

Armando Diéguez

Periodista guatemalteco formado en Ciencia Política y Literatura. Escribe en MUNDIARIO. Twitter: @mundiario

El Índice de facilidad para hacer negocios, o Doing Business Index en inglés, es un índice creado por el Grupo del Banco Mundial que clasifica a los mejores países para hacer negocios, tomando en cuenta medidas como las regulaciones para las empresas o el nivel de protección de los derechos de propiedad. 

El informe más reciente ha puesto de manifiesto las complicaciones en materia de negocios que sigue arrastrando América Latina como región, ya que solo un país se ubicó entre los 50 principales. México se anotó 77.27 de 100 puntos, algo que lo coloca en el lugar 49 de la clasificación general. Otros países, como Chile, Perú y Colombia, se colocaron entre los primeros 60, mientras que Costa Rica llegó a los 61. Puerto Rico no se quedó atrás, con 64.

Estonia, un país que obtuvo el puesto 12 en la lista, revela, cotejado con México, las luchas que persisten en América Latina en cuanto a la libertad económica y el fomento a la empresa. Abrir un negocio en la exrepública soviética requiere cuatro días de trámites cuando en México se necesitan nueve. La obtención de credenciales de construcción en Estonia requiere de diez permisos, en comparación con los quince necesarios en México.

Y así podría seguirse hasta el infinito en cada rubo de la comparativa. A pesar de sus hallazgos anuales el índice sigue siendo un estudio controvertido, con críticos apasionados y fanáticos fieles. Es admisible cuestionar la confiabilidad y objetividad de sus mediciones, así como en muchos casos la relevancia de los problemas que aborda, puesto que muchos de los países evaluados tienen objetivos de desarrollo pendientes que son mucho más cruciales. @mundiario