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México y Canadá dan por muerto el TLCAN tras una nueva maniobra de Trump

El presidente de Estados Unidos propuso que el acuerdo expirara de forma automática en un plazo de cinco años, una medida que los otros socios tildaron de inaceptable.

México y Canadá dan por muerto el TLCAN tras una nueva maniobra de Trump
Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.
Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política. Twitter: @mundiario

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) empieza a despedir un olor a pólvora luego de que Donald Trump le pusiera fecha de caducidad al mismo, la cual, según fuentes citadas por El País, sería un plazo de cinco años en caso de que los tres participantes del mismo (México, Canadá y Estados Unidos) alcancen un acuerdo. Esta propuesta altera todos los planes de renegociación del acuerdo y fue filtrada a la prensa en las últimas horas del miércoles. De momento, se sabe que ni México ni Canadá están dispuestas a doblar la rodilla.

La propuesta ha sido tildada como "muy negativa" por fuentes del equipo negociador de México. "Es un pésimo principio que cada cinco años tengas que renegociar o, peor aún, que cada cinco años el acuerdo se dé por terminado", se queja la Ciudad de México. "El poner explícitamente una cláusula de este tipo es claramente es contrario a lo que hacen los acuerdos comerciales. Si la única certidumbre es la terminación y solo por un voto se puede continuar o refrendar, estaríamos dándole a los inversionistas de los tres países muy malas indicaciones sobre el mantenimiento y longevidad de un acuerdo comercial", acusaba hace tres semanas Ildefonso Guajardo, secretario de Economía de México. Guajardo y sus chicos han interpretado esta maniobra de Washington como el tiro de gracia al tratado, pues las condiciones que el republicano ha tendido son sencillamente inaceptables.

La cláusula de terminación automática del tratado en un plazo de cinco años no solo ha enfadado a los otros dos socios del mismo, sino también dentro del núcleo de la Administración Trump, que se enteró de ella a mediados de agosto, cuando la página Político la filtró al público. Mientras Wilbur Ross, jefe del Departamento de Comercio estadounidense, asegura que es una estrategia para que los países se sienten sí o sí a renovarlo cada cinco años, otros funcionarios como los de Agricultura y el Secretario de Estado han criticado con vehemencia esta nueva ocurrencia. En el caso del primero se debe a la inestabilidad e incertidumbre que supondría para los estadounidenses, que dependen en gran medida de las exportaciones a Canadá pero especialmente a México. En cuanto al Departamento de Estado, sus recelos se originan de cuestiones puramente legales y de desatar serios daños a las relaciones que mantienen con ambos socios.

Al momento en que se filtró la intención de la Casa Blanca de establecer una cláusula de expiración, David MacNaughton, embajador de Canadá en Estados Unidos, criticó fuertemente la propuesta del empresario. "Si todos los matrimonios tuviesen una cláusula de finalización a cinco años vista, nuestra tasa de divorcios sería endiabladamente más alta de lo que es ahora”, arremetió. Días después, durante un foro organizado por el sitio que filtró la información, explicó que la mejor solución a este frente abierto "sería tener buena voluntad y trabajar conjuntamente en los tiempos difíciles en vez de fijar una fecha arbitraria en la que, si hay desacuerdos en algún punto, se cancela el tratado”.

Si bien es cierto muchos tratados de libre comercio parecidos al TLCAN incluyen incisos para su constante revisión, lo cierto es que nunca a nadie se le había ocurrido ponerle fecha de caducidad a ninguno. Sí se aprovechan para puntos muy específicos de los mismos, como la normativa antidumping a fin de obligar a los integrantes a sentarse en la mesa redonda y negociar de forma constante en puntos ya pactados previamente. La propuesta de Trump rompe con los parámetros y la ortodoxia de estos acuerdos, tal y como le gusta, y podría llevar al acuerdo a un camino sin retorno.