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Gorriones del tres al cuarto dirigen el cotarro de la pesca ilegal con la mano derecha

Algunos quieren seguir aparentando ser gorriones en los veladores de las terrazas veraniegas, en las trastiendas de la política, en los despachos de los bancos y hasta en los bancos de las iglesias a las que asisten como pecadores arrepentidos.

Gorriones del tres al cuarto dirigen el cotarro de la pesca ilegal con la mano derecha
Gorriones en la costa. / PIxabay
Gorriones en la costa. / PIxabay

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Antón Luaces

Antón Luaces

Periodista especializado en información marítima. Colaborador de MUNDIARIO.

Los gorriones son para todas las estaciones del año y se han apropiado, por sentido común, de las ciudades. En estas tienen siempre la oportunidad de comer. Lo hacen, incluso, en las terrazas en las que en estos días de sol –otros no tanto– apetece "embotellar" el sol que se desparrama movido por el viento del Norte o del Nordeste por la vieja Marina de A Coruña que se cobija en los soportales en caso de necesidad.

Gorriones que van y vienen mientras el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) aplica el incensario para llevar a innominadas personas –nueve físicas y tres jurídicas, todas ellas de nacionalidad española– la carga de una responsabilidad compartida.

El Ministerio quiere depurar las responsabilidades de esas ¿doce personas? por su presumible responsabilidad como partícipes en la propiedad, gestión y explotación de los buques Thunder y Tchaw identificados por diversos organismos internacionales como implicados en pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (Pesca INDNR).

Una semana después de dar a conocer esta información ministerial, solo ha trascendido que el expediente sancionador, por el que, de acuerdo con la legislación española, los afectados pueden ser sancionados con multas de entre 60.001 y 600.000 euros al ser considerados los hechos como infracción muy grave, es consecuencia de la conocida como Operación Sparrow 2 que los servicios de inspección de la Secretaría General de Pesca desarrollaron a finales de julio de 2015 en las provincias de A Coruña, Pontevedra y Ourense.

Y hasta aquí puedo leer.

Nada que decir hasta el momento del curso del expediente sancionador, como tampoco de quienes son los afectados  y, menos todavía, de qué empresas nos hablan. Sí de que se ha incautado numerosa documentación que hace referencia a los pesqueros Viking, Seabull 22 y los ya señalados Thunder y Tchaw, todos ellos incluidos en la lista comunitaria de buques implicados en pesca INDNR.

La Operación Sparrow 2 –como antes la Sparrow– nos habla de gorriones. De gorriones que ocupan muelles y tinglados portuarios y que, cuando toman asiento en una terraza, es para repartir miradas conmiserativas a aquellos que, por limpieza de conciencia, continúan pescando como lo hacían sus padres: legalmente

La Operación Sparrow 2 –como antes la Sparrow– nos habla de gorriones. De gorriones que ocupan muelles y tinglados portuarios y que, cuando toman asiento en una terraza, es para repartir miradas conmiserativas a aquellos que, por limpieza de conciencia, continúan pescando como lo hacían sus padres: legalmente. Los "gorriones", no: acaparan todo lo que pueden en cualquier mar, especialmente en la Antártida y en el Atlántico europeo, en este caso con barcos más o menos legales, pero que distribuyen sus toneladas de peces en puerto tras haber abarloado en alta mar a uno de esos buques "piratas" para introducir legalmente en la Unión Europea unas capturas que, por ley, estarían penadas.

¿"Gorriones"?. Águilas, diría yo. O cuervos, por su inteligencia y predisposición a la rapiña.

Todos ellos se han quedado en el anonimato. Rastrear por el nombre del barco es misión casi imposible dado el entramado de empresas tras el que se ocultan los innombrados. 

El Ministerio –no sé por qué– silencia estos datos. Pero todos sabemos, y con pocas posibilidades de error consecuencia de la experiencia y el historial que determinados armadores gallegos han ido acumulando, que son los mismos de siempre: aquellos que quieren seguir aparentando ser gorriones en los veladores de las terrazas veraniegas, en las trastiendas de la política, en los despachos de los bancos y hasta en los bancos de las iglesias a las que asisten como pecadores arrepentidos los domingos y fiestas de guardar. Incluso ofrecen sus barcos para sacar en procesión a la Virgen del Carmen, patrona de los mares y los pescadores decentes.

Estos son los sparrows, los gorriones del tres al cuarto que dirigen el cotarro de la pesca ilegal con la mano derecha, mientras que la izquierda todavía sostiene que otra política es posible para lograr rentabilidad en caladeros en este momento inaccesibles.

Y son tan gallegos como cualquiera. Radicados, eso sí, en dos provincias marítimas de esta comunidad y una que arde estos días soleados y ventosos por el sur. Porque el sur existe.