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Con la muerte de Rosalía Mera desaparece el Yin del gran imperio Inditex

Adiós a la magnate más mamá, abuela y amiga del mundo. Fallece Rosalía Mera, el Yin del imperio Inditex, la mujer que nació pobre y murió siendo la más rica de España.

Con la muerte de Rosalía Mera desaparece el Yin del gran imperio Inditex
Rosalía Mera, retratada por Xurxo Lobato en la Fundación Paideia.
Rosalía Mera, retratada por Xurxo Lobato en la Fundación Paideia.

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Aida Soilán

Aida Soilán

Periodista. Colaboradora de MUNDIARIO, donde escribe la serie de artículos y entrevistas Retratos.

Una pérdida de un ser humano tiene un valor incalculable, sobre todo  para los más allegados pero, cuando la palabra Inditex está por medio, las dimensiones afectivas y económicas de la fatal situación se disparan.

Rosalía Mera, ex mujer de Amancio Ortega, falleció en el Hospital San Rafael de A Coruña tras sufrir el miércoles  en Menorca un derrame cerebral.

Junto a su hija Sandra, Rosalía Mera pasaba unos días de vacaciones en la isla, cuando tras encontrarse mal acudió al hospital Mateu Orfilia donde permaneció ingresada, tras sufrir un ictus, hasta este jueves, cuando fue trasladada en un avión medicalizado hasta el Hospital San Rafael.

Hablamos de una pérdida en mayúsculas; la de la mujer a la que la revista Forbes catalogó como la más rica de España pues posee la tercera mayor fortuna del país. En términos de porcentaje dentro del mundo Inditex Mera poseía el 6,99% del imperio, aunque sin participar de su gestión, y además del 5% de Zeltia. Su fortuna asciende a unos 6.000 millones de dólares y ocupa el número 66 entre las mujeres más ricas del mundo.

Sin embargo, Rosalía era mucho más que números en una cuenta corriente. Es que sabía a cuánto está el kilo de judías, leía a diario periódicos económicos como Expansión para conocer de primera mano qué se cuece en el mundo de los negocios, cuidaba de su nieto y lo mimaba, se ocupaba del menú de la comida... En definitiva, ejercía de ama de casa, madre, abuela, hija, amiga y alternaba sus labores domésticas con su trabajo en la Fundación Paideia.

Gracias a esta Fundación ayudó a muchos niños con discapacidad. De hecho se  posicionó en contra de los recortes en sanidad y educación. "Si regateamos en el tema de la salud, de la infancia, de la educación, nos estamos haciendo un flaquísimo favor", recalcó a los medios hace un par de meses.

Pese a haberse desvinculado de la gestión de la empresa, al igual que su hija Sandra, eso no traduce desinterés hacia su principal fuente de ingresos. Además, la relación de Paideia con Inditex es directa y continua, pese a que las dos partes se desgañiten a explicar que la fundación y el holding no tienen nada que ver.

Apasionada de la lectura y los viajes, disfrutaba cada segundo de Liáns, en Oleiros, con su otra mitad, su hijo Marcos, a quien ha dedicado el premio instituido por la fundación para reconocer el esfuerzo de las personas que trabajan en conseguir la integración de los discapacitados en la sociedad laboral. El premio se llama Marcos Ortega Mera y tiene carácter anual.

Todo, también Inditex, tiene un érase una vez… Esta mujer todoterreno comenzó diseñando ropa de trabajo en casa junto a su entonces marido, Amancio Ortega, en un pequeño negocio que con el paso del tiempo derivó en la grandeza de Inditex.

Recuerdo que en una ocasión alguien que entendía mucho de economía me explicó como en todo proyecto existe lo que los orientales llaman Yan o energía masculina; la de los hechos, la dueña de los pasos definitivos, eso que tan bien sabe ejecutar Ortega pero, muchos olvidan al Yin que el viejo Oriente traduce como energía femenina; la más reflexiva, profunda, sabia, la del conocimiento. Sólo los que logran ese equilibrio entre Yin y Yan descubren el camino del éxito que en este caso se grabó a fuego como uno de los imperios referentes a nivel mundial. Y con esto les quiero decir que pensando en cómo perfilar a Rosalía Mera, qué contarles, se me vinieron a la cabeza palabras como millonaria, empresaria, activa y cómo no; madre, abuela, luchadora pero, señores, la única realidad es que acaba de marchar, para siempre, el Yin de Inditex y el ¿ahora qué? es inevitable.