Buscar

Siete consejos para ser un buen jefe y líder en cualquier lugar de trabajo

Tener una posición de mando es el sueño profesional de muchos, pero para mantenerse ahí es importante seguir una guía que ayudarán a mejorar el entorno y el ejercicio.

Siete consejos para ser un buen jefe y líder en cualquier lugar de trabajo
Imagen de una reunión de trabajo.
Imagen de una reunión de trabajo.

Firma

Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Política. Twitter: @mundiario

El sueño de muchos jóvenes emprendedores y trabajadores es ascender hasta convertirse en jefe o dueño de alguna compañía. No obstante, ser jefe es más que sólo ocupar el escritorio más grande de la empresa. Por ello, a continuación MUNDIARIO presenta siete claves para ser un buen jefe:

1- Órdenes claras y concisas: el jefe es eso, alguien que da órdenes y que dirige al equipo al cumplimiento de las metas. No obstante, será difícil, cuando no imposible, que los empleados y los integrantes del equipo sepan cómo llegar a las distintas metas si no saben exactamente qué camino tomar. El jefe deberá siempre cuidar cómo dar sus órdenes de tal forma que los demás lo tengan claro. Presentaciones, vídeos o cualquier forma que vaya de acuerdo a los objetivos, siempre y cuando los empleados tengan claro hacia dónde caminan.

2- Puertas abiertas: la mayoría de empleados temen acercarse al jefe por temor a que sus ideas o consultas sean rechazadas. Si el jefe intenta marcar su posición respecto a los demás, eso no hará más que generar recelos y distancia entre unos y otros, lo cual propiciará errores que podrían evitarse con una simple conversación o con alguna vía de comunicación con la que el jefe estuviera al tanto de lo que sucede en los despachos. El jefe deberá siempre estar cerca de los suyos y crear vías de comunicación que motiven al equipo a acercarse a él. Muchas veces, en los puestos más sencillos hay grandes ideas que nunca se desarrollan pues sus inventores no se atreven a proponerlas.

3- Confianza a los empleados: ser líder también incluye mantener a los suyos libres de cargas innecesarias. Un líder y jefe no debe ir a cada hora a ver cómo van los proyectos en curso, pues si lo hace así los empleados se sentirán acosados. Los trabajadores deben saber que al jefe no se le olvidan las carpetas que todavía están abiertas, pero también deben sentir el respaldo de éste. Quien sea jefe, debe transmitirle tranquilidad y confianza a los empleados. Un “vas por buen camino” mientras se sirven una taza de café puede hacer una gran diferencia en el desempeño de los empleados.

4- No forzar habilidades: usualmente las empresas prefieren mover de posición a algunos empleados en vez de contratar a personas que estén mejor capacitadas para alguna posición específica. Error enorme. En el instante podrá ser una solución accesible, rápida y económica, pero en el largo plazo los defectos del trabajador se harán evidentes, no porque sea bueno o malo, sino porque simplemente no está en donde debería de estar. El líder debe aprender a diferenciar las características de los integrantes de su equipo y sacar el máximo provecho de ellas en lugar de obligarlos a desarrollar otras. Hay que ayudar a los demás a descubrir sus habilidades, pero no a precio de arrastrarle pérdidas a la empresa o, cuando menos, retrasar proyectos por este tema.

5- Echar una mano en todo lo que se pueda: no es forzosamente que el jefe haga las tareas de los demás, pero por ejemplo, si algún empleado recibe un correo de un socio en inglés o algún idioma que no habla y sí lo habla el jefe, pues el empleado se sentirá liberado de la carga de tener que traducir palabra por palabra si su superior le ayuda a traducírselo. Este tipo de acciones mantienen la eficiencia en el lugar de trabajo y deja al empleado con buenas sensaciones y motivado. El buen jefe es aquel que marca a sus empleados incluso fuera de la oficina.

6- Nunca dejar de estudiar: llegar hasta arriba no siempre es tan difícil como mantenerse ahí. Por eso, el jefe debe prepararse constantemente porque el mundo corre ahora a un ritmo que no permite parpadear. Según la carrera que se ejerza y la empresa en que se trabaje, el jefe deberá sí o sí leer libros, tomar cursos (aunque sea en Internet) y cualquier otra actividad que le ayude a estar al tanto de las últimas corrientes en su área de trabajo.

7- La competencia está fuera de las oficinas: sí, hay jefes que hacen todo lo posible por demostrarle a sus empleados que son mejores que ellos. Es un error y, sinceramente, una niñería. La competencia son las otras empresas similares a la que se trabaje. Nada más. No hay que inventar concursos con empleados o gerentes del mismo nivel. Sí hay que intentar sobresalir y hacerse notar en el lugar de trabajo, pero eso no es sinónimo de dividir las aguas del mismo mar. Si acaso se competirá con alguien, otra vez, será con el jefe que se era el día de ayer.

 

 

> MUNDIARIO te ofrece suscribirte a otros análisis de Economía.