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En ‘o noso derbi’ Pepe Mel se disfrazó de Garitano y Aspas puso Riazor ‘patas arriba’

Para desgracia del deportivismo, el ‘efecto Mel’ se desinfló como un soufflé ante el euroCelta de Berizzo, un equipo que sí sabe a lo que juega.

En ‘o noso derbi’ Pepe Mel se disfrazó de Garitano y Aspas puso Riazor ‘patas arriba’
Imagen del Deportivo - Celta con victoria visitante. / RCD
Imagen del Deportivo - Celta con victoria visitante. / RCD

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Alejandro D. Guimaraens

Alejandro D. Guimaraens

Analista deportivo. Coordina el área de Deportes de MUNDIARIO, donde colabora desde su fundación, en 2013. Editor de los blogs condoscubitos.com y bajarlaalpasto.com

Quinto partido de Pepe Mel a los mandos del Deportivo y primera gran decepción para los aficionados blanquiazules. En esta ocasión no se cumplió la expresión taurina “no hay quinto malo”, convirtiéndose en “sí hay quinto pésimo”, y tuvo que ser precisamente el día de uno de los partidos más esperados de la temporada, #onosoderbi.

Hay un máxima futbolística que dice que “lo que funciona no se cambia”, que supongo que enseñarán en las escuelas de entrenadores. Pero debe ser que ese día Mel no fue a clase, porque el pasado domingo no tuvo mejor ocurrencia que alinear un trivote para meter a Bergantiños con calzador, y renunciar al balón ante un equipo que venía escarallado tras haberse pegado una zurra europea 72 horas antes.

Pep Mel se 'garitanizó' y le entregó al Celta el mando del derbi

Al conocerse las alineaciones, ambos entrenadores dejaron claros sus propósitos: mientras el nuevo inquilino del banquillo deportivista demostraba tenerle más miedo al Celta que al Atlético o al Barça, Berizzo salía con sus mejores jugadores dispuesto a dominar el partido. Como algún aficionado manifestó en la redes sociales “si la alineación del Depor la hubiese presentado Garitano, ya lo habríamos fondeado en Punta Herminia”.

Y es que el Celta jugó como si el encuentro se disputase su casa, probablemente ayudado porque nada más saltar al campo ya vio la publicidad de Altia, como si estuviesen en Balaídos. En un partido áspero y con ocasiones gol contadas con los dedos de la mano de un manco, los celestes tuvieron el partido donde querían, con el balón en su poder y con un Deportivo más preocupado de no jugar que de desgastar a su rival.

Aspas sentenció un derbi condenado a acabar con un empate sin goles

Normalmente este tipo de partidos se suelen decidir por una genialidad, por un error o por una mezcla de ambas cosas. Y eso fue lo que sucedió. En un centro al área deportivista apareció Aspas – el mejor jugador gallego desde la retirada de Fran – para aprovecharse de la falta de contundencia de Albentosa y así conseguir el gol que les permitió cruzar el puente de Rande con tres puntos en el autobús. Todo habría cambiado si el central deportivista, un auténtico armario empotrado, hubiese soltado una coz a tiempo, porque tanto el balón como el delantero de Moaña hubiesen saltado por los aire, acabando el esférico en el Monte de San Pedro y el celtiña en el medio de los Riazor Blues… mi madriña.

Como es habitual, #onosoderbi contó con la presencia en el palco del Presidente de la Xunta, quien celebró su primer Día del padre yéndose al fútbol con sus amigotes. Destacar que en los prolegómenos todo el estadio de Riazor cantó o himno galego, aunque alguno - como el presidente deportivista Tino Fernández - demostró desconocer la letra cantándolo en playback. Y al final ‘A rianxeira’ le ganó a ‘Miudiño’ en un derbi en el que se demostró que rivalidad y deportividad son términos compatibles.