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El Deportivo con Tino y Garitano camina con paso firme hacia el precipicio

La delicada situación deportiva que atraviesa el club exige que se tomen decisiones antes de que sea demasiado tarde. ¿A qué está esperando la junta directiva?

El Deportivo con Tino y Garitano camina con paso firme hacia el precipicio
Garitano, entrenador del Deportivo de La Coruña.
Garitano, entrenador del Deportivo de La Coruña.

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Alejandro D. Guimaraens

Alejandro D. Guimaraens

Analista deportivo. Coordina el área de Deportes de MUNDIARIO, donde colabora desde su fundación, en 2013. Editor de los blogs condoscubitos.com y bajarlaalpasto.com

Tras trece jornadas de Liga y un partido de Copa del Rey se puede afirmar que este Deportivo camina con paso firme y decidido hacia el precipicio, que va mucho más allá de lo que sería un descenso a segunda división. De momento lo más preocupante es que no se percibe ninguna reacción en las altas esferas del club, instalados en un discurso conformista, en el que las culpas de la sonrojante situación que está viviendo el equipo es de los árbitros, de la lluvia o del límite salarial, sin que se realice el más mínimo ejercicio de autocrítica, todo ello con el apoyo de su coro de palmeros.

El lloriqueo de los malos arbitrajes no se sostiene en cuanto se rasca un poco, porque para que tuviese credibilidad habría que denunciar los fallos que ha habido en contra y agradecer los que hubo a favor. Y si no que le pregunten al Eibar, Valencia, Betis o Granada que también se creyeron perjudicados en su enfrentamientos con el Deportivo. Se ha llegado a publicar que, sumando los puntos que supuestamente le han birlado, el equipo blanquiazul estaría en puestos de Europa League, lo que equivale a decir – siguiendo este disparatado argumento – que el Depor está a dos atracos de entrar en Champions. Ridículo, ¿verdad?

Las disculpas y los lloriqueos no pueden ocultar que el Deportivo no juega a nada

Lo del límite salarial es otra pamema que de mucho repetirla para ocultar las miserias futbolísticas la gente se ha creído que es verdad. Es indiscutible que el Deportivo actual no puede competir en el mercado de fichajes con la mayoría de los equipo de primera división. Pero sobre el terreno de juego sí que puede competir, y eso es lo que echa de menos el aficionado que no está dispuesto a comulgar con ruedas de molino. Por ejemplo, en las últimas jornadas el Málaga empató en el Camp Nou y el Real Madrid acabó pidiendo la hora en el Bernabéu contra el Sporting. ¿Eso cómo se explica? ¿O es que el límite salarial no se tuvo en cuenta en esos partidos? Otra cosa es que no se sepa utilizar al máximo los recursos de los que se dispone, pero eso ya es culpa del encargado de administrarlos.

Lo cierto es que el Deportivo en 13 jornadas de Liga ha sumado 10 puntos – ¡10 puntos! –, por lo que de mantener esa progresión finalizaría el campeonato con 30, en la que sería sin duda la temporada más vergonzosa  de su centenaria historia, sin que valga para nada el discurso de perdedor de que no está en puestos de descenso. Pero incluso siendo positivos y firmando que en las próximas tres jornadas – dos en casa contra la Real y Osasuna y una salida imposible al Bernabéu – se sumen como mucho 4 o 6 puntos, serían 14/16 puntos en 16 jornadas lo cual seguiría siendo un desastre.

También resulta preocupante que los tres últimos el Deportivo los ha jugado contra las versiones low cost de Sevilla, Málaga y Betis, siendo incapaz de ganarle a ninguno de ellos, por culpa de practicar un fútbol rácano basado en echar al equipo atrás en cuanto el resultado pinta bien o en la incapacidad de reaccionar ante un marcador adverso. Pero, misteriosamente, hay entrenadores que caen bien y a los que se les consiente todo, mientras a otros por hacer lo mismo o parecido se les sacude más que a una estera. Porque nadie me negará que si el responsable de este fútbol tan pobre fuese Lotina, los aficionados ya lo hubiesen lanzado a la parrocha desde la coraza del Orzán.

Garitano ha perdido el crédito por su falta de autocrítica y por no asumir responsabilidades

Pero, siendo todo esto muy preocupante, son mucho más graves las palabras de Garitano en rueda de prensa tras la derrota copera en el Villamarín: “Si el equipo sigue en esta línea, los resultados cambiarán”. Mi madriña… ¿cuál es “esta línea”? ¿adelantarse en el marcador y meter al equipo atrás? ¿conseguir empatar un partido que estaba perdido y dejar de atacar? ¿salir con cinco defensas y dos medios centros contra equipos de medio pelo? ¿sacar el balón a caldeirazos para que los centrocampistas ni la cheiren?

Nadie le pide a Garitano que se presente ante los medios con un bidón de gasolina y una cerilla y se queme a lo bonzo, pero sí que no le tome el pelo a la afición. Pero, una vez que ha quedado acreditado que el club le viene grande, sí que hay que pedirle responsabilidades a Richard Barral por haberlo escogido antes que otras opciones mucho más atractivas que ofrecía el mercado. Y en última instancia al presidente, que parece que solo se despertará de su letargo si el próximo lunes en Riazor la Real se adelanta en el marcador y la gente se vuelve hacia el palco.

Cuando una situación es grave y delicada lo peor que se puede hacer es ponerse de perfil y tener como lema ‘que todo siga igual para que nadie cambie’. Y la situación del Deportivo es grave y delicada, por lo que hay que exigir a quien corresponda que dé un golpe de timón. Por cierto, también sería deseable que si se cambia de entrenador se haga mejor que la última vez que hubo que hacerlo durante la temporada, y que la decisión se base en criterios estrictamente deportivos sin admitir injerencias de ningún gurú radiofónico nocturno de la capital. Y sí, me estoy refiriendo a cómo llegó VSDA a Riazor.