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Alcácer le puso sabor a una victoria descafeinada

Un Barça sin presión y con boleto asegurado logró una victoria (2-0) ante el Sporting, en otro test para Valverde que sacó la versión B de los culés.

Alcácer le puso sabor a una victoria descafeinada
Sergi Roberto. / FC Barcelona
Sergi Roberto. / FC Barcelona

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Manolo Portillo

Manolo Portillo

Profesional del periodismo deportivo con más de 15 años de experiencia en medios de comunicación venezolanos. Escribe en MUNDIARIO. Twitter: @Manu524

No había presiones. Era un partido para probar, ver variantes y anotar en la agenda. A pesar de la versión B, Valverde prosiguió con el mismo guión: posesión, toque y ataque. Sea alternativo  o no así debe jugar el Barcelona. Su rival, el Sporting, quiso ponerle sazón al asunto, pero terminó siendo un partido con sinsabores.

El Barça hizo lo propio. Jugar y presionar. Está en el ADN blaugrana. No importa el contexto es lo que dicta la norma. Los portugueses supieron como apaciguar tanta posesión culé y solo un disparo a puerta fue la cuota ofensiva de los azulgranas en 45 minutos.

Suárez estuvo más solo que nunca. Sin la compañía de Messi, el uruguayo solo pudo meter miedo, más no hacer la diferencia. Esto sin duda lo percibió el míster que en el complemento no lo pensó dos veces y decidió quebrar el día de descanso del argentino que buscó ser el revulsivo para cambiarle el rostro a un partido que se asemejaba a un somnífero tomado a media tarde.

La segunda mitad ambos intentaron mejorar. Los culés empezaron a meter la presión respectiva y terminar la primera ronda con buena sazón, sobre todo pensando en la afición que apoyó a los suyos en una noche fría de otoño.

Paco Alcácer fue el que rompió el aburrimiento con un gol (59’) que sin duda fue para Valverde y así hacerle entender que puede contar con él a la hora de buscar alternativas. Tras la diana, sin duda el Barça mejoró y con Messi en cancha la historia fue otra y los catalanes comenzaron a buscar de una manera distinta el partido.

Al final un autogol terminó por redondear la pizarra para un conjunto culé que no se exigió demasiado, pero que siempre fue más en la cancha.

Pero el Sporting seguía con cierto orden. Su defensa supo cerrar filas no permitir tanta libertades. Los portugueses también supieron hacer levantar la grada con esporádicas llegadas y una que otra parada de Jasper Cillessen.

No fue un buen partido de fútbol, pero al fin y al cabo es victoria.