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Habitación 300: La traición de un igual acaba donde empieza tu superioridad

Estoy aún en la frontera, en el filo del miedo y el abandono.

Habitación 300: La traición de un igual acaba donde empieza tu superioridad
Bandera republicana.
Bandera republicana.

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Paula Cascallar

Paula Cascallar

Se define como escritora ambulante y publica sus relatos literarios en MUNDIARIO, donde mantiene la sección Habitación 300.

Señores, soy fácil de conquistar. Soy fácil de conquistar pero no de convencer. El secreto lo tenéis todos. Traduzco pero no entiendo. Si antes supiese el modo, seguiría siendo la misma, ya que sigo siendo la misma. Aprendí esto en el hospital.

Te enseñan en casa a defenderte, no deberían atacarte, hacerte caer, ¿verdad? Todos conocen la escala de grises, pero un padre te dirá si es blanco o negro: si hoy es blanco, si hoy es negro.

Y hay que cepillarse los dientes para sonreír, esto lo sé; pero hay que comer a las tres en punto porque la digestión nos hace humanos y el reloj dice la única verdad: todo volverá a ser como antes cuando se te agote el tiempo.

No hace falta hablar con ignorantes para que las mentiras funcionen, basta con profanar los silencios. Y, al encontrar soledad en un silencio, la fidelidad dura lo que la ignorancia del discurso. Es la tautología de toda hermandad.

Quiero volver a ser como antes, pero no volvería al pasado ni a rastro. El hospital me hirió, y no es otra cosa que el castigo institucional lo que hiere mi orgullo.

Estoy atrapada en mi pena porque, a más orgullosa, mayor es la rabia que me hace hablar por los codos. Estoy aún en la frontera, en el filo del miedo y el abandono.

Ahora, señores, soy feliz con nada, porque es nada lo que he conseguido, porque nada nadie entiende.

Pero una cosa tengo clara, y es la desobediencia cuando quieren ponerse mi cara de máscara y mis palabras de cartel, así que ellos creyesen que no mienten porque me están utilizando.

Y otra cosa es la punición de la libertad que yo reivindiqué aquel día que complace a mi familia, a la familia le complace su culpa porque todos siguieron su ejemplo… Ya que, cuando yo expandí aquellos grises, ellos pasaron del blanco al negro…
  

(Continuará.)