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Habitación 300: Las ondas de superficie de la infancia a la edad adulta

La ausencia era como la superficie lisa de un estanque, tranquila y transparente.

Habitación 300: Las ondas de superficie de la infancia a la edad adulta
Sylvia Plath, poetisa británica.
Sylvia Plath, poetisa británica.

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Paula Cascallar

Paula Cascallar

Se define como escritora ambulante y publica sus relatos literarios en MUNDIARIO, donde mantiene la sección Habitación 300.

La ausencia era como la superficie lisa de un estanque, tranquila y transparente. Pero, según me dijo el terapeuta, turbia en el fondo, entonces quizá no tenga yo la culpa de que mis aguas se enturbien.

Ya no me da tiempo en el pánico de tener ausencias, extraño mi modo de reflejar a todo lo que me observaba con fascinación, pero ofrecer tanto a los demás, tanta pasividad, me volvió profunda. Y turbia.

Ayer lo pensé, después de acordarme de un sentimiento de compasión que sentía cuando mis padres se estaban equivocando conmigo, porque yo pensaba que no sabían hacerlo mejor, que ya aprendería yo sola: la vida no progresa, somos siempre las mismas aguas. Lo que nos hace jactarnos de la experiencia es la caída de una piedra que arroja el destino, pero el azar elige en qué punto del plano incidirá la piedra.

Es decir, surgen situaciones que nos hacen reaccionar, desarrollamos un comportamiento ante las actitudes que nos encontramos, así que, ¿no me habría sido mejor evitar todas estas situaciones?

Pero, además, estoy puliendo esas piedras en mi profundidad, en mis adentros; estoy olvidando cómo fue. Conservo la vida, la nada, el agua… No sé por qué soy un estanque, un elemento o un objeto decorativo y no la persona que quiere sentir sin circunloquios. ¿Siguen existiendo las sequías?