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Algoritmos: las nuevas herramientas al servicio del cine y la música

Cuando ciencia, arte y tecnología se complementan, los resultados pueden ser asombrosos y la labor de producir una película puede convertirse en un perfecto diseño de ingeniería

Algoritmos: las nuevas herramientas al servicio del cine y la música
El cine de la era digital es la nueva revolución de la industria 4.0. / RR SS.
El cine de la era digital es la nueva revolución de la industria 4.0. / RR SS.

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Juan Carlos Medina

Juan Carlos Medina

Periodista chileno licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad de Concepción, Chile.

En el dinámico y acelerado ritmo en que se desenvuelven las sociedades de Occidente, el mundo de las artes como la música y el cine, no están ajenas a ser afectadas para bien o para mal, por los procesos históricos que caracterizan la modernidad. En un escenario de mercados cada vez más competitivos (un rasgo típico de la economía neoliberal), la creación también está sujeta al juego de la oferta y la demanda, y por lo mismo, para creadores y artistas contemporáneos, se hace difícil sobrevivir dentro de un entorno hostil, donde se debe resistir la presión de la competencia, la demanda de un público cada vez más exigente y los vaivenes que experimentan cíclicamente los mercados financieros del mundo. Es una apuesta riesgosa, donde muchos proyectos se juegan el todo o nada hacia un destino que puede derivar en el más bullado de los éxitos o en el más rotundo fracaso. Y no es tan simple como se lee, pues en ello se comprometen carreras profesionales y altas cifras de dinero invertido, sin contar los esfuerzos y las horas de trabajo empleadas en la realización de una obra; se trate de una película, una canción o una serie televisiva. Es difícil en tales circunstancias, catalogar a un producto artístico de “novedoso”, en una época en la que pareciera que todo ya ha sido descubierto.

Por esta razón es que otro campo de la inventiva humana, la tecnología, se ha puesto al servicio de la creatividad, como una forma de paliar una suerte de crisis de talento en el mundo de las artes, donde además la industria del show business debe responder a audiencias empoderadas, que paulatinamente han ido perdiendo la capacidad de asombro. Desde esta perspectiva, las tecnologías informáticas se han transformado en una gran disciplina auxiliar para afamados directores y para grandes compañías del mundo del entertainment.

Conocido es el caso de la serie de Netflix, House of Cards, la cual fue realizada a partir de los datos obtenidos por un algoritmo que recabó información sobre los hábitos de consumo de millones de usuarios (similar a lo que hacen las búsquedas de Google), y en función de las preferencias del público que reveló el resultado de ese sondeo, se determinó quiénes serían los protagonistas, quién su director y en qué consistiría el argumento. El resto de la historia ya es conocida: la serie lleva 5 temporadas con un gran respaldo de parte de la audiencia, ha recibido múltiples elogios de parte del sitio web especializado en cine y televisión Rotten Tomatoes, además de importantes nominaciones a Premios Emmy o Globo de Oro y premiación al talento de David Fincher como mejor director.

 

Diseño sin título (39)

Dunkerque, cinta bélica dirigida por Christopher Nolan, considerada por muchos como la mejor película de guerra de todos los tiempos. / RR SS.

 

Fundamentos matemáticos al servicio del cine ¿Garantía de éxito?

Recientemente estrenada, la cinta bélica Dunkerque dirigida por Christopher Nolan, es otro claro ejemplo, de cómo las TICs son puestas al servicio del entretenimiento, para garantizar un óptimo resultado en la crítica y la respuesta del público. En efecto, el gran secreto del cineasta a cargo de esta superproducción, fue que tanto la estructura narrativa como la banda sonora del film, fueron diseñadas en base a principios matemáticos aplicados a la música, un algoritmo capaz de generar una ilusión auditiva a la que el equipo creativo denomina “escala de Shepard”, la que se puede describir como una superposición de tres escalas ascendentes separadas entre sí por una octava, que provocan la percepción de un ascenso constante, pero sin salir de un rango.

Nolan escribió el guión siguiendo ese patrón matemático, con el cual entrelazó las tres líneas de tiempo presentes en la película, otorgándole a la narración una sensación de continua intensidad. La música también se compuso de acuerdo a principios matemáticos similares. Nolan cuenta que contactó a Hans Zimmer y le envió una grabación con el sonido particularmente persistente del 'tic tac' de su reloj, con el fin de construir las pistas de sonido, para luego, desde ese sonido, construir la música en concomitancia con el corte de imágenes. De ese modo, se logró fusionar música, efectos de sonido e imagen, de una forma bastante original, de tal manera que a momentos, la trama, el sonido y las canciones que acompañan a una u otra escena, poseen un especial matiz que las diferencia de otras partes de la historia, en orden a un mayor o menor grado de carga dramática respectivamente. Este efecto se obtuvo gracias al empleo de un algoritmo matemático capaz de provocar tensión en los espectadores.

 

 

Dunkerque no es la primera ni la única producción en la cual se pone en práctica este recurso. Tal como lo explica Nolan, El gran truco utiliza esta misma herramienta tecnológica, la que estuvo a cargo del compositor David Julyan. A la fecha, los resultados para la cinta de Nolan, son una recaudación por sobre los 300 millones de dólares y el reconocimiento unánime por parte de la crítica a los aciertos de su director, la calidad de las actuaciones, el gran nivel de producción y su magistral banda sonora. Hasta ha llegado a ser declarada por algunos como una de las cintas bélicas más grandes de todos los tiempos.

Las nuevas soluciones a los problemas del mundo son tecnológicas. Los mecanismos que están dando vida a esta frase son las herramientas que del campo científico y matemático se extrapolan al resto de las actividades del quehacer humano.

¿Qué los algoritmos podrían llegar a gobernar el planeta? ya no pareciera ser una frase tan descabellada. Los algoritmos ya están presentes en Internet, en la gran industria automotora, en las finanzas, en aplicaciones médicas, en la bolsa, y ahora, en el mundo del entretenimiento (cine, televisión y música). Una base de reglas matemáticas que define una serie de operaciones para obtener un fin determinado y también un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución a un problema.

Cada vez que se modifica un algoritmo de búsqueda, éste a su vez modifica la manera de presentar la información, pues desentraña nuevas claves en cuanto a los gustos, hábitos y preferencias de los usuarios de Internet, y por tanto, obliga a las empresas, a replantear sus habituales estrategias de venta y publicidad ¿Estaremos en el umbral de una sociedad dominada por las máquinas como la imaginó Asimov? Averiguarlo será solo cuestión de tiempo.