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Serie sobre el Camino Francés del Camino de Santiago a través de Galicia (X)

¿Qué quiere decir peregrino? ¿Qué busca el peregrino? ¿Qué se piensa durante la peregrinación? ¿Por qué se apoya la mano en la columna del Pórtico de la Gloria?

Serie sobre el Camino Francés del Camino de Santiago a través de Galicia (X)
Columna parteluz del Pórtico de la Gloria. / JRB
Columna parteluz del Pórtico de la Gloria. / JRB

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Juan Ramón Baliñas Bueno

Juan Ramón Baliñas Bueno

Economista. Colaborador y analista económico de MUNDIARIO.

Peregrino es el que acude a Santiago con espíritu cris­tiano, para dar gracias o pedir la intercesión del apóstol en algún favor o como penitencia. Además se aprovecha la peregri­nación cómo motivo cultural, artístico, de aventura, naturale­za, deportivo o turístico. En la Edad Media, con la peregrinación, se podían redimir penas civiles y católicas. Algunos jueces castigaban a los incendiarios y fornicadoras con la peregrinación, otros pere­grinaban por pillaje, lucro y ociosidad. Había ciertos peli­gros como los lobos, los bandidos, las grandes nevadas, los posaderos, las prostitutas, los falsos peregrinos con bordón, pero la peregrinación destacaba por su solidaridad y caridad en el camino. Monasterios, conventos, iglesias y hostales les recogían y daban cama y comida, estando los peregrinos prote­gidos por los poderes públicos.

Pueden ser variados los objetivos que persiguen los pere­grinos, pero el principal es, sin duda, el motivo religioso. Como culto u homenaje al apóstol, ruta espiritual, camino místico.

Se peregrina para buscar La puerta de la Vida, la transformación. Cristo se definió como puerta: Quien entre por mí se salvará. Se entra por la puerta Santa, dejando lo malo en el exterior, para transformarse, para encontrar dentro la paz del Señor. El Apóstol es testigo e intercesor de la transformación, de la entrada en la nueva vida. El Año Santo recuerda el perdón de Dios. Muchos peregrinos se ponen en marcha como un regreso a las raíces, como lugar de reencuentro con otros peregrinos, sobre todo en los albergues al final del día, lugar de reunión para los que llegan andando.

El peregrino recorre el camino reflexionando sobre la vida, con abandono de los asuntos diarios para encontrarse a uno mismo en el camino, durante días y semanas. No es un trabajo fácil, es un regresar a la raíz humana, un repaso a la vida, a la escala de valores, una gran aventura humana por un camino lleno de avatares. Es un desafío personal, un deseo de cambio, de hacer balance, aislado con uno mismo. Al final parece como si el camino le fuese llevando a uno. El camino está hoy en el primer plano de Europa, une Europa, es un nexo de unión entre europeos, camino de siglos, ruta religiosa más antigua de Europa y muy de actualidad.

Se busca la libertad andando, contemplando el románico, probando las fuerzas, creando adeptos para luego difundir las vivencias entre otros que continuaran la tradición.

El camino les lleva hasta la columna parteluz del Pórti­co de La Gloria y, como han hecho durante más de 1000 años otros peregrinos, apoyar allí la mano en los huecos formado por los cinco dedos diciéndole al apóstol: Hasta aquí he llegado.

 

(Continuará)