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La reforma laboral será un aspecto de confrontación clave ante las próximas elecciones

Los efectos de la reforma implantada por el Partido Popular en 2012 defieren notablemente en función de los analistas y de los partidos, según explica este especialista.

La reforma laboral será un aspecto de confrontación clave ante las próximas elecciones
La ministra de Empleo y Seguridad Social
María Fátima Báñez García.
La ministra de Empleo y Seguridad Social María Fátima Báñez García.

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Marcelino L. Fernández Mallo

Marcelino L. Fernández Mallo

Economista con larga trayectoria en el sector financiero, fue coordinador del área de Economía de MUNDIARIO, donde actualmente es columnista. También colabora en otros medios de comunicación y es autor de novelas como A trenza, Klásicos o Pallarega, en lengua gallega, y El Danubio no pasa por Buenos Aires, en lengua castellana.

Los efectos de la reforma implantada por el Partido Popular en 2012 defieren notablemente en función de los analistas y de los partidos, según explica este especialista.

 

Revisemos los números fríos de la EPA: en el primer trimestre de 2012 había 23,4 millones de trabajadores activos en España por los 22,9 millones del tercer trimestre de 2015. Hemos perdido, por tanto, medio millón de trabajadores desde la implantación de la reforma laboral. Había en el T1 de 2012 17,8 millones de trabajadores ocupados por los 18,0 millones del T3 2015, una mejora de 0,2 millones. Y había 5,7 millones de parados por los 4,8 actuales, una mejora de 0,9 millones provocada más por la caída de activos que por el aumento de ocupados.

Otros datos significativos

La evolución del paro registrado confirma los números de la EPA: tomando el mismo período de comparación, los parados registrados en las oficinas de empleo pasaron de los 4,7 a los 4,1 millones. Los afiliados a la Seguridad Social han aumentado ligeramente, de 16,8 a 17,1 millones. En cualquier caso, no parecen mejoras significativas teniendo en cuenta la grave, muy grave, situación que vive la economía española en el aspecto crucial del desempleo.

Que el impacto de la reforma laboral ha sido, cuando menos, reducido en términos cuantitativos lo confirman los datos intermedios. En el primer trimestre de 2013, un año después de la nueva norma, todas las variables significativas habían empeorado. Según la EPA, se habían perdido 280.000 trabajadores activos y 528.000 ocupados habiendo aumentado el desempleo en 316.000 trabajadores. El paro registrado había crecido en 228.000 personas mientras que la afiliación a la Seguridad Social se había reducido en 706.000 unidades.

La conclusión del párrafo anterior parece obvia. La evolución del empleo desde la reforma laboral de 2012 ahondó su senda negativa durante un año a partir del cual el propio cambio de ciclo económico generó una mejor coyuntura del mercado de trabajo.

Consecuencias cualitativas

Más allá de los números, la reforma laboral del Partido Popular propició una modificación sustancial en la relación entre empleadores y trabajadores que ha incidido en un empeoramiento radical de las condiciones laborales prácticas. Debemos recordar que la nueva norma, entre otros efectos, facilitó notablemente la extinción de los contratos laborales por parte de las empresas, permitió prolongar la interinidad de los trabajadores jóvenes y redujo de manera significativa la capacidad de negociación de los empleados.

Ahora añadamos a estos elementos derivados de la reforma laboral, dos circunstancias: el brutal nivel de paro por debajo de los 25 años y la estrategia inexistente para transformar la economía española sobre la base de la innovación y los proyectos de desarrollo en sectores de vanguardia. La consecuencia es la falta de oportunidades para los jóvenes más formados y condenados a la emigración, la precariedad insostenible de los contratos muchos de ellos por períodos de días, la baja remuneración comparada de las nuevas ofertas de trabajo, el recurso constante, de hecho abusivo, a las horas extraordinarias –¿dónde están los inspectores de trabajo?– y la frecuente modificación unilateral de las condiciones laborales por parte de las empresas.

En resumen, el entorno de trabajo se ha degradado de un modo próximo a lo intolerable en países desarrollados. Estamos hablando del concepto amplio de Bienestar, ese objetivo básico que debería ocupar a cualquier gobierno y que se ha malogrado en estos últimos años en España. Y estamos hablando igualmente de Desigualdades sociales, otro principio esencial del buen gobierno y que en este país se ha deteriorado como en ningún otro europeo.