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El crecimiento económico mundial se acelerará en 2014, pendiente de Europa

Por el 03 de enero de 2014 en ·

Autor

Vicente Martín

Vicente Martín

Licenciado en Ciencias Económicas y MBA (i) ESADE. Director general de Finanzas Corporativas A3. Miembro del Comité Español de Inversis Corporate. Colaborador de diferentes medios de comunicación, entre ellos MUNDIARIO.

Autor

Vicente Martín

Vicente Martín

Licenciado en Ciencias Económicas y MBA (i) ESADE. Director general de Finanzas Corporativas A3. Miembro del Comité Español de Inversis Corporate. Colaborador de diferentes medios de comunicación, entre ellos MUNDIARIO.
El euro sigue en el punto de mira.
El euro sigue en el punto de mira.

Actualmente es muy difícil defender la idea de que el mundo esté funcionando como un mecanismo cíclico de aceleración económica autosuficiente, según explica este experto en finanzas.

 

En este artículo trataré de resumir las consecuencias extraídas de las lecturas de diferentes documentos elaborados por importantes entidades de análisis económico. Es evidente que debido a la zona geográfica en las que nos encontramos, las fuentes europeas han sido mayoritarias. Por otra parte, he tratado de condensar dos o tres ideas por párrafo con intención de generar titulares, no de mostrar razonamientos que lleven a conclusiones. Por último, quiero decir que las ideas aquí expuestas tienen una elevada dosis de subjetividad, ya que son fruto de mi interpretación de las señaladas lecturas.

En la parte numérica, la idea es mostrar una media aritmética de lo que piensan las entidades a las que hago referencia acerca de dos variables económicas relevantes. Sin más, paso a comentar unas estimaciones globales.

A modo de resumen y de forma muy genérica se puede decir que la sensación existente actualmente entre los principales analistas macroeconómicos apunta a que el crecimiento económico mundial se acelerará en 2014. En consecuencia, se puede decir que la coyuntura mejorará, pero no existe consenso acerca de su normalización, entendida esta como la vuelta a las condiciones coyunturales previas a la crisis financiera. Las estimaciones actuales para 2014 y 2015 apuntan a una economía global que luchará sin demasiado éxito por ganar tracción.

Desde el punto de vista tendencial, todo sugiere que se mantendrá una “normalización imperfecta”. Se podría hablar de normalización en la medida que la inmensa mayoría de analistas pronostican una recuperación simultánea del crecimiento en EE.UU., la zona euro y China. Así, el consenso público y privado apunta a un crecimiento en EE.UU. del 1,8 % en 2013 y del 2,7% en 2014; en la zona euro volverá a terreno positivo (del -0,4% al 1,0%), mientras que el crecimiento de China se frenará ligeramente, desde el 7,5 % hasta el 7,2%.

No obstante, y pese a estas noticias moderadamente optimistas, no parece que vayamos hacia una normalización de la situación. Esta sensación se confirma cuando se observan las  predicciones de crecimiento para 2015. En cada una de estas tres regiones, la creencia más extendida no apunta a una aceleración, o si lo hace es muy ligera. Actualmente es muy difícil defender la idea de que el mundo esté funcionando como un mecanismo cíclico de aceleración económica autosuficiente. Esta observación se basa en un convencimiento generalizado: el crecimiento de los países industrializados parece destinado a ser débil en los próximos años. En parte, debido a factores estructurales (demografía, deuda y shocks tecnológicos), y en parte porque las tasas de interés reales parecen elevadas y difíciles de recortar, ya que los tipos de corto plazo están prácticamente en cero y la inflación es muy baja, siendo probable que esta situación se prolongue en el tiempo.

Por todo lo anterior, los creadores de opinión de los mercados financieros apuestan por el mantenimiento de políticas monetarias "reflacionistas” en los países industrializados. En consecuencia, los mercados de renta variable tenderán a subir hasta que entren en terrenos de sobrevaloración y los tipos de largo plazo tenderán a crecer moderadamente.  

Europa

Aquí surge la pregunta que nos preocupa a todos: ¿cuánto tiempo se tardará en recuperar el crecimiento perdido? El consenso apunta a que a las economías europeas les costará años compensar los efectos de la crisis y especialmente a los países más débiles de la eurozona. ¿Serán capaces de salir adelante ellos solos? La capacidad de realizar  esfuerzos hacia una mayor integración del "Viejo Mundo" se convertirá en un elemento clave para responder a esta pregunta.

En estos momentos, existen señales de que Europa vuelve a mostrar tasas positivas de crecimiento. No obstante, es probable que durante 2014 y 2015 la expansión se vea obstaculizada por un mayor ritmo de desapalancamiento, tanto público como privado. En cualquier caso, el ritmo de generación de riqueza será inferior al de EE.UU., donde una menor carga de la deuda doméstica y el aumento de la riqueza sustentarán el consumo. En Japón se necesitarán más esfuerzos fiscales y monetarios para sostener el crecimiento del PIB y de los precios.

Eurozona

La recuperación de la zona euro se confirmó en el tercer trimestre de 2013, con una tasa de variación del PIB del 0,1 % trimestral, inferior al 0,3% registrado en el segundo. El crecimiento volvió a terreno positivo, aunque con algunas excepciones. El mercado  esperaba la desaceleración de los países centrales, ya que el crecimiento del 2ºT había sido impulsado por factores excepcionales. La recuperación, por tanto, se extendió desde el centro a la periferia con España saliendo de la recesión (0,1%) junto con Portugal (0,2%), y una virtual estabilización de la actividad económica en Italia (-0,0%). En Europa parece surgir una recuperación un tanto atípica, alejándose de la secuencia habitual de consumo/empleo/inversión, ya que la contribución del gasto doméstico al crecimiento es muy escasa, por lo que para que éste se acelere sólo se puede confiar en la inversión empresarial.

La mejoría de la coyuntura en el segundo semestre de 2013 se debió fundamentalmente a tres factores, que se mantendrán en 2014. i) Persistencia en la estabilización de las condiciones financieras, aunque los resultados de la revisión de los activos bancarios y las probables decepciones que surjan acerca de la unión bancaria podrían reavivar las tensiones. ii) El peso de la austeridad fiscal, que no debe verse alterado. iii) A corto plazo, el repunte de la demanda externa parece probable que continúe siendo el motor del crecimiento de la zona euro. Para los países de la periferia, el ajuste laboral será menos duro que en el pasado, pero será difícil mejorar la competitividad, ya que cualquier progreso se tiene que alcanzar a costa de menores salarios, puesto que el reciente ritmo de ganancias de productividad es insostenible.

En este contexto de recuperación débil y baja inflación, el BCE debe mantener un sesgo de  flexibilización monetaria. Las medidas adicionales de liquidez se mantendrán en 2014 y no debemos descartar un recorte de los tipos oficiales, aunque es difícil predecir cuándo y cómo actuará el BCE. En términos generales, todas sus decisiones en 2014 seguirán la línea puesta de manifiesto en julio de 2013. El recorte del tipo oficial del BCE hasta el 0,25 % y la ampliación del acceso ilimitado a la liquidez estuvieron en la línea de dotar de credibilidad sus actuaciones y de hacer similares las tasas de interés a ambos lados del Atlántico.

A modo de resumen, entendemos que las estimaciones realizadas por las principales casas de análisis y entidades públicas apuntan a una zona euro transitando con más pena que gloria durante 2014. A los factores expuestos hay que añadir un euro excesivamente apreciado en relación a la generalidad de las principales monedas y un BCE parcialmente maniatado, lo que le impide poner en práctica de una forma decidida las estrategias monetarias que tan buen resultado están teniendo sobre el crecimiento de EE.UU., Japón y el Reino Unido.

 

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